El Guardián de las Leyendas

Octubre 27, 2009

Tigule y Foror

Archivado en: Otros — WindJockey @ 7:58 pm

Todos los jugadores de World of Warcraft han oído, aunque tal vez no se hayan fijado, de estos dos personajes. Siempre entre susurros y referencias lejanas.

¿Pruebas de su existencia?

El Compendio de matar dragones de Foror.

La Foto autografiada de Foror y Tigule.

El Parche del ojo de Foror.

La Caja sin Fondo para equipo de Resistencia de Foror.

y el archiconocido Helado de fresa de Tigule y Foror.

¿Pero quiénes son estos dos grandes aventureros que han fabricado helados y han viajado por todo el mundo? Bueno, en las Antiguas Laderas de Trabalomas, Nat Pagle habla sobre un sueño que tuvo sobre estos dos personajillos inventando algo llamado helado, le añadieron algunas fresas y se hicieron, por extraño que parezca, ricos con la idea. No contentos con eso, se hicieron aventureros y acabaron atravesando un extraño portal.

Impactante historia…

¿La verdad? Son un guiño… Foror y Tigule no son nadie. Furor y Tigole son (o fueron) dos jugadores veteranos conocidos de Everquest y, a la vez, dos desarrolladores de World of Warcraft.

Furor es un ex-jugador de Everquest bastante bueno que se pasó a WoW, donde también dominó bastante bien el panorama. Blizzard le contrató y, claro, tuvo que reducir su fama dentro del juego pasando al anonimato para que no pareciera que un jugador se beneficiaba de conocer datos internos como diseñador. Su nombre real es Alex Afrasiabi, y tiene no uno, sino dos NPCs que le hacen referencia. Uno es el Mariscal de Campo Afrasiabi, en el Marjal Revólcafango (que, por cierto, pretendía tener la misma fama que Saurfang siendo del mismo rango y características). Otro es Fras Siabi, un antiguo ciudadano de Stratholme con bastante adicción a los cigarrillos.

Tigole es el nombre de un jugador también veteranto de Everquest que terminó siendo uno de los principales desarrolladores de Blizzard, Jeffrey (Jeff) Kaplan. No parece haber tenido más referencias dentro del juego, aunque como desarrollador es mucho más famoso que su compañero de guiño.

¿Qué? Las estupideces del juego también son parte de su historia… de algún modo…

Septiembre 5, 2009

Nueva Cara

Archivado en: Información — WindJockey @ 7:03 pm

Como podréis ver he vuelto a cambiar el diseño de la página. Ahora es aún más cómoda de leer, la letra es menos grande, pero también la columna de texto es más ancha, por lo que los muros de texto serán menos insufribles.

Este nuevo diseño me permite añadir una minicabecera a la derecha del nombre de la página (he intentado que sea una cabecera completa pero no ha podido ser). De modo que he pensado que algo como lo que he puesto sería válido.

Por supuesto, el libro no es mío (ya quisiera yo manejar tan bien los programas de diseño gráfico), lo “tomé prestado” de un tal mocha-san (confío en que no se entere o que, si se entera, tenga piedad).

También podréis apreciar que se ven mucho mejor las imágenes ahora (por la anchura de la columna también).

Esperemos que el contenido sea tan decente como su aspecto, porque llevo una temporada que, entre que recibo pocas visitas por no escribir y que la versión española de WoWWiki ha mejorado notablemente, escribo menos (lo cual acentúa el primer motivo).

Y nada más que contar. Espero que os guste el nuevo diseño.

Agosto 20, 2009

Historia de Mazmorras: Las Minas de la Muerte

Archivado en: Azeroth actual, Mazmorras, Época — WindJockey @ 8:25 pm

Desconozco aún vuestra opinión de mi iniciatia anterior, de todos modos, seguiré probando distintos tipos de lore para ver cual es el mejor recibido y centrarme en él (No, no pararé de hacer el lore a secas que hacía antes, pero también he de añadir formas más entretenidas de leerlo).

De modo que, para que resulte mucho más cercano a los jugadores, analizaré la historia de las muchas mazmorras de Azeroth, de rebote saldrán personajes interesantes.

Como miembro de la Alianza, veo justo empezar por la primera mazmorra de la Alianza: Las Minas de la Muerte (Dead Mines).

“¡Ignorantes! Nuestra causa es justa…”

Todos habréis estado allí y para ninguno será un misterio que es la base de operaciones de la Hermandad Defias… pero… ¿quienes son los Defias? y ¿Qué tienen contra Ventormenta?.

Bien, los ahora llamados Defias eran, en su mayoría, miembros del gremio de constructores de Ventormenta, ingenieros, obreros, capataces… Tras la Segunda Guerra, Ventormenta había sido recuperada por los caballeros de Lothar (aunque éste había muerto en el proceso) de las manos de los orcos de la Horda vil. La ciudad estaba en ruinas y, para devolverla a su esplendor, haría falta mucha mano de obra. Bien, también cabe decir que fue justo después de la Segunda Guerra cuando Lady Katrana Prestor apareció. Se desconoce cómo lo hizo, pero lo cierto es que Lady Prestor convenció a todos los nobles de Ventormenta para traicionar el trato que habían realizado con los constructores. La ciudad había sido reconstruida, y a los nobles no les había costado nada, es lógico que ahora les interese más la guerrilla que hay contra los Defias que pagar la deuda. Así pues, los Defias son obreros a los que no han pagado tras una labor tal como reconstruir una ciudad de las cenizas. Motivos para quejarse tienen de sobra.

“¡Perritos falderos, todos vosotros!

Cuando entramos a la guarida de los Defias, vemos que lo que allí se realiza es, sobre todo, labor manual, no debe ser sencillo suministrar armas, vestimenta y comida a un ejército entero, menos cuando no cuentas con el apoyo de nadie.

Tras avanzar por varias minas, nos encontramos con el primer jefe de la mazmorra, Rhahk’Zor, un capataz de la mina. Por cómo habla se diría que no es miembro activo de la banda, sino un mercenario contratado por VanCleef.

“¡VanCleef paga mucho por vuestras cabezas!”

Adentrándose algo más en la mina, llegamos a un taller de carpintería, los goblins parecen ser tambien contratados, probablemente de Ventura y Cia. o de alguna empresa similar. El taller lo rige Sneed, montado en su máquina cortadora.

A partir de este punto se empiezan a ver a más trabajadores goblin, por lo visto las labores más técnicas son las que les han sido encargadas, como la forja, donde los herreros hacen las armas para los soldados Defias y los ingenieros crean los robots de la cosecha con los que destruyen los campos que abastecen a Ventormenta. Gilnid, un fundidor goblin, es el jefe de estos ingenieros.

Y hasta ahí sería la parte de la guarida dedicada a las labores de producción, algo mucho peor aguarda en lo más profundo. ¡Los Defias tienen un barco de guerra listo para zarpar y atacar los muelles de Ventormenta!

El capitán y el contramaestre parecen haber sido piratas toda la vida, lo que da a pensar que los Defias tienen tratos con los Velasangre (además, la cueva tiene salida por Tuercespina, cuyas aguas están regidas por los Aguasnegras y por los Velasangre, siendo que los primeros no parecen haber advertido la presencia de los Defias en el norte, es probable que sí estén al tanto los segundos).

“Vosotros, marineros de agua dulce, sois más fuertes de lo que yo creía, ¡tendré que improvisar!”

Finalmente, en la cubierta del barco, nos encontramos con el líder de la banda, el antiguo arquitecto jefe de Ventormenta, Edwin VanCleef. Pero parece que oscuros secretos se ocultan detrás de este personaje, pues Mathias Shaw, líder del gremio de ladrones y asesinos de Ventormenta (el IV:7), asegura haber instruido en el pasado a VanCleef, y que es un enemigo que él mismo teme.

Pero aún después de la muerte de VanCleef la historia de los Defias continúa, pues en Marjal Revolcafango, han empezado a movilizarse, por lo visto tenían a un prisionero de gran rango (Varian Wrynn, rey de Ventormenta) que se les escapó. También parece que Onyxia ha dejado de querer controlar a los Defias mediante los nobles y ha establecido, por algún confidente común, una alianza entre el Vuelo Negro y la Hermandad Defias.

La próxima vez que matéis a un Defias, recordad, estaréis luchando en favor de los injustos nobles y de la madre del linaje de dragones negros…

Agosto 1, 2009

La Exploradora

Archivado en: Otros — WindJockey @ 2:31 pm

El aire cálido de Forjaz llenaba el ambiente, el Alto Expedicionario Magellas paseaba por la Sala de Exploradores mirando las estanterías de libros, había leído la mayoría de ellos. De pronto vio uno que había pasado por alto hasta entonces, lo cogió con cuidado, pues era un libro antiguo y frágil, y lo posó sobre una mesa cercana, abrió la tapa y pasó unas pocas hojas amarillentas.

Mientras tanto, unos pasos tan ligeros que pasaban desapercibidos hasta para el propio suelo se aproximaban al centro de la sala.

Magellas se percató de su presencia varios segundos después de que ella estuviera plantada a escasos metros de él, mirándole.

- ¿En que puedo ayudarla? – dijo distraídamente sin apartar la vista del libro.

- ¡Magellas!

El enano levantó la mirada, mientras lo hacía, su cabeza procesaba la voz de aquella chica, la había oido antes en…

- ¿Eres…?

- ¿Tanto tiempo ha pasado que no me reconoces?

- En realidad, sí, ha pasado una eternidad, desde que eras una niña.

- ¿Sabes? Juraría que tú sigues siendo igual de viejo.

- Bueno, unas decenas de años no se hacen notar en las juveniles arrugas de un enano… -el enano se acarició la barbilla pensativo- Pero no estás aquí de visita, ¿o sí?

- No, es cierto, estoy aquí por trabajo.

- No has cambiado en absoluto entonces, y dime, ¿qué trabajo te ha traído hasta la lejana Forjaz?

- Uno que estoy apunto de conseguir.

- ¿De veras? -dijo recogiendo el libro- ¿cúal?

- ¡El de exploradora!

El enano se sobresaltó, por poco se le cae el libro. Cuando consiguió dejarlo en su sitio sin mayores percances se volvió.

- Ah ¿sí?, ¿y qué tipo de exploradora quieres ser?

- Pensaba recopilar información sobre Azeroth, sobre sus distintas zonas y habitantes.

- ¡Pero de eso ya tenemos suficiente información!

- ¿Suficiente información? ¿y tú eres un explorador?

Aquellas palabras golpearon al Magellas, la recordaba astuta, pero no tanto.

- De acuerdo entonces, pero no se consigue el puesto así como así, tendrás que demostrarme lo que vales haciendo una primera exploración.

- Esperaba tener que hacerlo, ya he preparado mi equipo, tan sólo dime dónde y lo haré.

Magellas miró por encima de su hombro, después se acercó a la elfa de la noche y le susurró:

- Mira, sólo porque te tengo aprecio, te lo voy a poner fácil, hazme un análisis sobre tu tierra natal y veré que puedo hacer, a estos viejos gruñones no les gusta la sangre nueva… ¡y menos la de otras razas!

[Bueno, vale, inciso, os preguntaréis qué demonios es esto, no me he vuelto loco, tampoco  es rol, aunque me gustaría tener la imaginación y paciencia necesarias para ello, no lo es. He decidido crear una nueva sección de lore, visitaré las distintas regiones de Azeroth y haré un análisis sobre ellas, sobre sus emplazamientos, su gente, su historia actual y pasada... Y me ha parecido correcto hacerlo en un cierto tono literario. Y sin más...]

Había caído la noche, el barco que partía de Auberdine se había retrasado por un problema con un trillador que había olido la carga de carne que transportaban. Según se acercaban a Teldrassil, a nuestra exploradora le venían a la cabeza recuerdos de su infancia, desde que abandonó Teldrassil en busca de fama y gloria no había regresado, la labor de salvar el mundo no era de su agrado, a diferencía de muchos de sus congéneres, ella trataba de llegar a lo más alto en el comercio o hasta en un empleo respetable.

Rut'theran

Por fin llegaron al puerto, la Aldea Rut’theran era el punto de partida de la mayoría de aventureros elfos de la noche, algunos, a veces, incluso volvían vivos. Se bajó del barco y caminó por el embarcadero, miraba hacia arriba, hacia la espesura de las copas de los árboles (o ramas) que salían del tronco principal del Árbol del Mundo.

Miró a su derecha, allí se encontraba el puente que llevaba al nido de los hipogrifos, el vuelo hasta Auberdine era gratuito para los elfos de la noche (claro que el viaje era lo suficientemente largo como para preferir esperar al cómodo barco).

Oyó partir al barco detrás de ella, por lo visto se había entretenido demasiado admirando al paisaje, debía ponerse en marcha. Atravesó el portal que los elfos habían creado para simplificar el viaje desde la base del árbol hasta la cima, la ciudad de Darnassus se encontraba al otro lado.

Era tal y como la recordaba, eterna, quieta, pacífica. Ella siempre había creído que era una ciudad rígida, demasiado para su gusto, prefería el movimiento de otras ciudades como Forjaz o Ventormenta… probablemente le habría encantado vivir en la agitada Gnomeregan, donde cada día sin saltar por los aires, era un día aburrido.

Se acercó al centro de la ciudad, era un punto más concurrido que los demás, ya que allí se encontraba el banco, uno de los monumentos más famosos de Darnassus, pues el árbol en el que se almacenaban las pertenencias de la gente tenía una forma única y difícil de conseguir, un oso adornaba la base, un pájaro la copa, era un símbolo de la tradición druídica.

Banco

Antes de ponerse a explorar la zona más salvaje de Teldrassil, pensó que no sería mala idea visitar los dos principales centros de operación de la ciudad, el Enclave Cenarión, con el Archidruida Fandral Corzocelada -quien no quiso recibirla- y el Templo de la Luna, donde no entró por respeto a las sacerdotisas de Tyrande.

Enclave CenariónTemplo de la Luna

Cuando hubo visitado ambos lugares, decidió que saldría de la ciudad, era un lugar apacible, relajante, inspirador, era una suerte que le hubieran encargado ése para empezar, pues lo conocía a la perfección. Volvió la vista atrás.

Darnassus

Tomó aire y se dispuso a planear una ruta. Decidió que un buen lugar a visitar era el río que surgía del centro del bosque para caer por el borde norte del árbol. Para ir allí tenía que atravesar el territorio de las arpías, que habían aumentado en número en los últimos meses, era una de las situaciones que preocupaban a la población, pues las arpías eran un símbolo de la corrupción, altos elfos a los que la explosión del Pozo de la Eternidad transformó en viles seres alados sedientos de sangre.

Arpías

Atravesó aquella zona nerviosa, no le gustaba la presencia de esas despiadadas criaturas… ni a ellas la suya, claro.

Llegó al Claro del Oráculo, allí estaba plantado un primer intento del artista que levantó el árbol-banco de Darnassus, lo cierto es que era un proyecto bastante bueno, tan sólo le falló la altura, es por ello que no hubo más pruebas previas al definitivo. Se movió veloz por el territorio de las arañas, había oído que algunas alcanzaban un tamaño descomunal y no quería comprobar si era cierto.

Por fin llegó al río, en torno a él se habían acumulado los brezomadera, era una especie que no le resultaba desagradable, como a la mayoría, pues comprendía que eran, en realidad, plantas. Claro que tampoco se acercó en exceso a ellos, no quería que a ninguno se le ocurriera la extraña idea de atacarle.

Visitó el borde del precipicio, era enorme, una caída desde allí habría significado la muerte… o un gran viaje a nado hasta la costa más cercana en caso de llegar hasta el mar. Allí empezó a pensar en las palabras que utilizaría para describirle el lugar a Magellas, para sus próximas exploraciones ya estaría autorizada a escribir un diario oficial de explorador. Cuando creyó que ya había preparado bastante la primera parte del discurso decidió volver, tenía aún mucho Teldrassil que ver.

Cascada

Decidió que era buen momento para visitar la segunda ciudad más importante de Teldrassil, Dolanaar. Era un pueblecito pequeño, situado más o menos en el centro del tronco. Estaba bien defendido por unos pocos protectores y unas cuantas centinelas. Era un lugar de paso, pues muy pocas personas vivían realmente allí, el centro de interés para los aventureros era la posada.

Dolanaar

No había tiempo para descansos, se encaminó hacia el este en dirección a la Aldea Brisa Estelar, sabía que hacía un tiempo que las tribus de fúrbolgs se habían adueñado de la aldea, pero quería verlo con sus propios ojos. Efectivamente, la zona estaba llena de tuercepinos, la tribu local, no se sabía qué les había incitado a atacar, pero lo habían hecho y de forma efectiva, otro posible signo de corrupción.

Brisa Estelar

Estar allí le recordó que había otro lugar que los tuercepinos habían tomado por la fuerza, el Túmulo de Ban’ethil, para ir allí tendría que darse la vuelta, decidió aprovechar el paseo y visitar el Lago Al’Ameth. Cuando era niña solía pasar el tiempo en el embarcadero, ahora el lugar era peligroso por culpa de los brezomadera corruptos que rondaban por la zona, no obstante, había quienes se preocupaban del asunto y estaban experimentando con remedios para aquellas criaturas. Decidió no pasar excesivo tiempo en las proximidades del lago, le habían hablado de Roblegüello, un brezomadera descomunal con malas intenciones, no quería conocerlo.

Al'Ameth

Recorrió la orilla del río hasta llegar a las montañas del este de Teldrassil, se encaminó hacia el norte y se adentró en el claro que se abría entre las montañas, allí se encontraba el Túmulo Ban’ethil, antaño lugar de reposo de los druidas que se encontraban en el Sueño Esmeralda, ahora convertido en bastión principal de los tuercepinos.

Sabía que los tuercepinos habían asesinado a algunos elfos en el túmulo, pero la inmensa cantidad de ellos hacían impracticable un ataque a pequeña escala, si querían recuperar el túmulo, habría que llevar a todo un ejército.

Túmulo Ban'ethil

Continuó hacia el norte y, una vez hubo llegado al sendero, volvió al este, su último destino sería Cañada Umbría, lugar de entrenamiento de la mayoría de guerreros. El claro era uno de los lugares más preocupantes de Teldrassil, ya que allí se habían establecido unos campamentos de Grells, demonios residuales producto de las invasiones de la Legión Ardiente, pero demonios de todos modos.

Grells

También era preocupante la cantidad de arañas que habían surgido de repente, por no hablar de la proliferación descontrolada de las especies locales. Visitó Aldrassil, el árbol-cuartel de la zona, era grande, muy grande. El encargado de la seguridad de Cañada Umbría, Tenaron Tormentagarre, estaba muy ocupado mandando a los jóvenes aspirantes a héroe a buscar agua de los Pozos Lunares para tratar de sanar la corrupción creciente de Teldrassil.

Aldrassil

Por último, aunque odiaba la idea de estar rodeada de aquellas criaturas, entró en la cueva de las tejemadera, se adentró un poco con todo el sigilo del que fue capaz y llegó al nido principal, allí, decenas de huevos de tejemadera estaban velados por Githyiss la Vil, la araña más grande de la Gruta Narácnida.

Gruta Narácnida

Una vez hubo visitado todos los lugares de interés de Teldrassil, se dirigió a Darnassus, mientras caminaba, iba preparando la descripción que le daría a Magellas, tendría que utilizar las palabras adecuadas si quería obtener el puesto. Para cuando llegó al embarcadero de la Aldea Rut’theran ya lo había pensado, estaba bastante contenta con el resultado. Ahora sólo quedaba esperar al barco para volver a las tierras del este.

~Fin~

Ahora os toca a vosotros, lectores, hacer de Magellas y dar su juicio, cierto que esta primera entrega ha contenido poco lore (tampoco hay demasiado en una zona que no ha existido hasta World of Warcraft), pero la intención es que, además de hacer una visita fotográfica a las distinas zonas, se comente algo sobre las zonas que tengan historia, batallas, reuniones, visitas de personajes conocidos… etc. También haré referencia a las distintas quests de la zona, para dar un toque cercano al lector.

Por último, mi imaginación acabó donde empezó la idea del proyecto y no he conseguido darle un nombre convincente a la protagonista (que es ficticia, las screens las saco con mi priest 80). Os dejo también a vosotros dárselo.

Exploradora

Julio 27, 2009

Fandral Corzocelada

Archivado en: Azeroth actual, Elfos Nobles y Elfos de Sangre — WindJockey @ 3:05 pm

Hace tiempo que no escribo una entrada, pero es que últimamente no sólo no tengo demasiadas ganas (hoy me he levantado un poco escritor y me he puesto a ello), también sucede que se me están acabando los personajes realmente interesantes (Aún me quedan un par de ellos como Kargath, Zalazane, los tres Aspectos que faltan y Xavius, pero no son personajes con una historia muy extensa ni, en mi opinión, importante). De modo que ya no es una cuestión de “os dejo elegir” sino más bien de “o pedís o no hay posts”. Cierto que aún tengo la oportunidad de hablar sobre lugares o eventos, pero como la mayoría de los eventos se han tratado (algunos superficialmente, claro) en las historias personales y los lugares son un tanto aburridos (antes era así, ahora es asá… ¡es una trama complejísima!) prefiero agotar las oportunidades que tengo con los personajes. También veréis que no hago posts sobre Illidan, Malfurion, Arthas o Thrall… pero es que creo que cualquiera que se haya interesado mínimamente por la historia de Warcraft conocerá de sobra su pasado (oye, tan sólo tenéis que pedirlo y os lo traduciré).

Bueno, vayamos al grano: Fandral Corzocelada.

Fandral nació unos mil años después del Cataclismo, lo que le deja con una nada desdeñable edad de cerca de 9000 años.

Fue uno de los tenientes más cercanos a Malfurion, ha instruido a muchos druidas en su camino hacia la paz con la naturaleza. Es bastante irascible, lo que ha chocado de lleno muchas veces con la tranquilidad natural de Malfurion. Fandral siempre ha creído en la posibilidad de expansión de la raza elfa (campañas militares, conquistas…). Hoy en día lo único que frena sus planes es la actitud más tradicionalista de Tyrande.

La parte en la que este individuo más ha influído en Warcraft ha sido durante la Guerra del Mar de Dunas. Los qiraji habían esperado miles de años para llegar a ser un ejército lo suficientemente numeroso como para iniciar la conquista de Kalimdor. Los titanes habían abandonado a los mortales hace mucho y tan sólo los elfos de la noche que una vez habitaron las tierras del sur estaban ahí para defenderlas.

Un poderoso qiraji conocido como General Rajaxx sería el que comandaría a las tropas en el primer ataque. Sólo uno se interpondría en su camino: Fandral Corzocelada. Los qiraji se referían a él como Kar’sis (Mano de la Tierra). La resistencia de las tropas de Corzocelada fue muy superior a lo que cabría de esperar. Estaban superados en número, por supuesto, pero consiguieron frenar a las interminables hordas de los qiraji.

Rajaxx sabía que las tropas de Corzocelada caerían tarde o temprano por agotamiento, pero prefería que fuera temprano ya que los Emperadores Gemelos, Vek’nilash y Vek’lor, se impacientaban.

El hijo de Fandral, Valstann Corzocelada, era un poderoso guerrero que tenía una confianza plena en los planes de su padre. Los gemelos vieron en él una oportunidad de debilitar a Fandral.

Mientras se desarrollaba la batalla principal, un grupo de qiraji atacaron la Aldea Viento del Sur, el jóven Valstann pidió a su padre comandar al pequeño contingente que habría de defenderla, Corzocelada, viendo que corría menos riesgo allí que en el frente principal, aceptó. La emboscada de Viento del Sur terminó con todo el grupo muerto y con el jóven Corzocelada capturado. Los Emperadores ordenaron llevarlo a la batalla y, allí mismo, delante de su padre, le ejecutaron.

La moral de Corzocelada quebró, las tropas se debilitaron y tuvieron que retirarse. Lo único que mantuvo a los qiraji dentro de Silithus fue la intervención de los dragones.

Hoy en día, Corzocelada se ha convertido en el nuevo Archidruida (sucediendo así a Malfurion). Fue decisión suya plantar un nuevo Árbol del Mundo, Teldrassil, que surgió en un abrir y cerrar de ojos en el mar de Costaoscura. En la copa del árbol, Darnassus, la nueva capital de los elfos de la noche. Sin embargo, la corrupción vil ha alcanzado a Teldrassil, y algunas de las especies empiezan a mostrar claros síntomas de ello.

Fandral suple la sabiduría del viejo Malfurion con un sistema estricto, a nivel práctico funciona, pero los antiguos seguidores de Malfurion no están contentos con el nuevo líder. Sus constantes desacuerdos con Tyrande no han hecho otra cosa que dividir a la sociedad élfica (el bipartidismo de toda la vida).

Y esto sería todo. He de insistir en el tema de las peticiones, llamádme pesado, pero la única que comenta algo es Modgur y sus preguntas me recuerdan a la cásica “¿de dónde vienen los niños?”.

Julio 20, 2009

Rexxar

Sí, lo sé, he tardado un poco en escribir, pero, como veréis en el título, hoy os traigo un personaje que, si bien ha hecho menos acto de presencia que otros como Medivh o Rhonin, sí ha sido determinante en la historia de Azeroth y, sobretodo, de los orcos.

Su aspecto no es el de un orco porque no es del todo un orco, es uno de los pocos semiorcos cuya otra mitad es ogra, su clan, los Mok’Nathal solía vivir en las Montañas Filospada, en Draenor, los Mok’Nathal eran uno de los pocos clanes orcos realmente pacíficos (ninguno era especialmente violento, pero todos tenían sus rencillas).

Sin embargo, Rexxar, desobedeciendo a su padre y sin tener en cuenta la filosofía del clan, se marchó para formar parte de la Horda, la Horda de Kil’jaeden. En aquellos días, el fiel compañero de este maestro de bestias, era un lobo negro llamado Haratha.

Tras la derrota de la Horda en la Segunda Guerra. Cuando Ner’zhul planeó su invasión particular, Rexxar se encontraba con el clan Lobo Gélido. A Rexxar le sorpendía la sangre fría que los orcos empleaban a la hora de matar, pero más las constantes traiciones que había entre ellos. Su esperanza se quebró cuando, al final de la batalla, cuando Draenor empezó a convertirse en Terrallende, un brujo orco, con intención de sanarse a sí mismo, le arrancó la vida a Haratha. Rexxar mató al brujo, pero se había quedado sin compañero. A partir de ese momento, Rexxar decidió que sólo confiaría en los animales, pues las razas inteligentes le resultaban demasiado belicosas.

Sus viajes posteriores le llevaron lejos del destruido Terrallende, a Azeroth, allí conoció a un oso al que llamó Misha, con el tiempo se hicieron amigos inseparables. Rexxar viajó hasta Los Baldíos, procurando alejarse de todo rastro de civilización pues siempre que se acercaba, acababa presenciando actos de violencia innecesaria.

Un día, Rexxar se encontró con un orco siendo atacado por jabaespines, su nombre era Mogrin, y pese a que Rexxar derrotó a los jabaespines, estaba mal herido. Mogrin le dio un mensaje para el jefe de los orcos, Thrall.

Cuando entregó el mensaje a Thrall, éste le invitó a quedarse un tiempo en la recién fundada Orgrimmar. Rexxar, insistiendo en que debía ganarse su estancia, se encargó de una serie de tareas: Encontrar un poco de cardaluz (una hierba con “ciertos efectos”, muy apreciada por los trols y en las cervezas enanas), matar a la reina arpía Plumasangre y derribar una mina kóbold fueron algunas de esas tareas.

Rexxar se cruzó con el famoso maestro cervecero pandaren, Chen Tormenta Sólida. Mató a un poderoso kóbold y vengó la muerte de los amigos de Morg Wolfsong (¿Canción de Lobo?, ¿Cantalobo?) que habían muerto a manos de unos brujos orcos.

Después de ello, Rexxar fue enviado a un mirador desde el que divisó una gran actividad humana en las costas. Avisó a Thrall de ello y después fue al Monte del Trueno, donde unos truenagartos se habían vuelto locos. El motivo aparente era que los humanos habían talado muchos árboles en la zona, Rexxar se disponía a destruir los edificios del aserradero, pero los orcos no querían más problemas con los humanos, de modo que le dijeron que se limitara a acabar con los truenagartos.

Cuando Rexxar volvió al mirador, se encontró con que los humanos lo habían arrasado, siguió el rastro de sangre hasta el campamento humano y acabó con todos. Cuando informó a Thrall sobre esto, Thrall se preocupó, su duda era si de aquel ataque sería responsable Jaina. Rokhan comenzó a estar preocupado por su gente, de las Islas del Eco. Rexxar y Rokhan fueron enviados en zepelín. Cuando llegaron vieron que los trols ya habían sido atacados. Con un hechizo que les convirtió en dracoleones espirituales consiguieron hundir la flota enemiga. Más tarde, Vol’jin le pidió a Rexxar que fuera a encender los fuegos de la costa para avisar a los demás poblados.

Thrall envió a Rexxar para hablar Jaina, pero para entrar en Theramore necesitarían una distracción. Samuro, un maestro de espadas, colocó explosivos para este fin. Una vez en Theramore, Rexxar informó a Jaina del ataque humano, ella quiso ver el campamento inmediatamente. Cuando llegaron se encontraron con que había sido destruido por los nagas, se abrieron paso a través de todos ellos y su líder, la bruja Escamaoscura. Encontraron a un soldado malherido que le dijo a Jaina que el almirante se alegraría de que ella estuviera bien.

Rexxar no comprendía por qué, pero Jaina insitió en que debían volver a Theramore cuanto antes. Llegaron justo a tiempo de ver desembarcar al almirante Daelin Valiente. Cuando éste vio a Rexxar, ordenó su captura. Rexxar y sus compañeros se abrieron paso entre los guardias del puerto y regresaron a la aldea Lanzanegra.

Vol’jin les recomendó a Rexxar y a sus tropas que se entrenaran en las Islas del Eco, luchando contra la fauna local. Así lucharon contra esqueletos, fantasmas y otras criaturas no muertas en la Tumba de los Ancestros. Durante su entrenamiento consiguieron abrir un portal a Terrallende, allí combatieron contra un gran demonio.

Cuando Vol’jin notificó a Thrall que las tropas trols estaban listas para el combate, Thrall decidió que la ayuda de los tauren sería crucial, así, y para no caer en rutina, envió a Rexxar. Cuando llegó hasta Cairne, éste le dijo que se fuera y le dijera a Thrall que había muerto. La tribu le explicó que el hijo de Cairne había sido secuestrado y que, por ello, el anciano tauren estaba profundamente deprimido.

Con la ayuda de algunos tauren, Rexxar consiguió rescatar al hijo de Cairne. Contento por recuperar a su hijo, Cairne aceptó la petición de ayuda en agradecimiento a los orcos y, especialmente, a Rexxar.

Cuando volvieron a las Islas del Eco, Vol’jin recibió la visita de un cansado ogro, el ogro aseguraba que el clan Quebrantarocas había sido tomado por un líder cruel y déspota. Vol’jin y Rexxar vieron la oportunidad de poner a los ogros de su parte, y partieron hacia Marjal Revolcafango.

Los ogros, inicialmente, rechazaron al mestizo, pero Rexxar demostró su fuerza y resistencia y consiguió que le admitieran. Una vez dentro del poblado, la conversación con el líder, Kor’gall, indicó que no le íban a convencer. Rexxar retó entonces al jefe, un duelo a muerte para convertirse en el nuevo jefe. Kor’gall aceptó.

Rexxar necesitó de la colaboración de todos sus compañeros (como los Pokémon) para derrotarle, pero, finalmente, el ogro cayó. Rexxar se encargó de que los ogros se unieran a la inminente batalla contra las tropas del almirante.

La batalla en Durotar fue feroz, orcos, trols, tauren y ogros tuvieron que luchar con todas sus fuerzas para vencer al ejército humano, pero el fuerte terminó cayendo. Daelin se vio obligado a retirarse a Theramore, pero Thrall sabía que si le dejaba escapar, terminaría volviendo. Así, mientras los soldados luchaban a las puertas de la ciudad, Rexxar y unos pocos soldados llevaron la batalla al puerto, allí Rexxar logró dar muerte al almirante. Jaina se desmayó sobre el cadáver de su padre, Thrall vio que aquél era un buen momento para retirarse.

Ya en Durotar, Thrall le ofreció a Rexxar un lugar en Orgrimmar. Pero Rexxar no había cambiado de opinión, de hecho, es probable que aquella guerra le convenciese aún más de lo salvajes que eran los seres civilizados. Rexxar decidió volver a la naturaleza que tanto amaba.

Chananananana Rexxar, ¡Rexxar!Su historia posterior es más bien breve (lástima). En World of Warcraft se le podía encontrar patrullando por Desolace, ayudando a todos los valientes de la Horda que se dirigían a luchar contra la despiadada Onyxia (ahora hay un orco llamado Rokaro en su lugar).

Con la apertura del Portal Oscuro, Rexxar volvió a Filospada, allí trata de recuperar la amistad de su padre mientras defiende un poblado de los ataques de la Alianza y las bestias del lugar.

PD: Por si alguien no lo ha visto, a la derecha, bajo la sección “Índice” hay una página con la historia general de Warcraft resumida a modo de guía para los que se pierdan entre tantas historias independientes.

Julio 17, 2009

El Guardián de las Leyendas

Archivado en: Información — WindJockey @ 6:09 pm

Bien, supongo que si estáis aquí es porque habéis leído el post del otro blog, por tanto no creo tener que explicaros nada. Tan sólo tenéis que saber que vuestra ración periódica (más o menos) de lore os será servida aquí y no allí.

He copiado todas las entradas de lore con sus respectivos comentarios a este blog, he intentado modificarlas para que no queden comentarios extraños sobre cosas que sólo se entenderían allí (soy consciente de que tendré unos lectores aquí y otros allí que, en muchos casos, no serán los mismos).

No hay ningún motivo concreto para esta separación, pero estoy seguro de que a los lectores les resultará más cómodo tener diferenciados los dos tipos de entradas que yo suelo escribir. Además, los tonos del otro blog no invitan a largas lecturas como las que aqui hay y habrá, éste se hace más comestible en ese sentido.

Hoy no habrá post de lore, probablemente mañana lo haga. Se aceptan críticas y sugerencias con gusto, pues, a diferencia del otro sitio, éste está pensado para complacer a los lectores =P

PD: Ah, por cierto, no voy a borrar las otras entradas de lore, las del otro blog, ya que ni siquiera sé cúan lejos llevaré este proyecto, es posible que acabe volviendo a escribirlas en el otro.

PD2: Todos los posts están ahora organizados en unas categorías diseñadas para el lore, además, llevarán el nombre o los nombres de aquellos personajes sobre los que traten.

PD1073: Se sigue agradeciendo a los lectores las peticiones que quieran hacer.

Julio 15, 2009

General Turalyon

Archivado en: Guerras Primera y Segunda, Humanos, Otros mundos, otras épocas — WindJockey @ 5:08 pm

Turalyon no tiene historia anterior a la Segunda Guerra, cuando fue escogido personalmente por Alonsus Faol para ser un honorable miembro de los Caballeros de la Mano de Plata. Junto con otros caballeros como Uther el Iluminado, Tirion Vadin, Saidan Dathrohan y Gavinrad el Terrible, tuvo la tarea de proteger y asistir a Lothar y a Khadgar en la lucha contra la Horda. Lothar le nombró teniente personalmente, algo que inquietó bastante al jóven Turalyon. Llegó a tener una buena amista con Khadgar. También conoció a Alleria Brisaveloz, la atracción que sentían entre sí era obvia para todos… menos para ellos dos.

Mientras protegían Pico Nidal del ataque de la Horda, comprendieron que los enanos no eran el objetivo de los orcos… debían ser los elfos, sin tiempo para mandar a las tropas de forma organizada, Lothar ordenó a Turalyon, a Khadgar y a Alleria que fueran hacia allí con unos cuantos soldados. Pese a todo llegaron tarde, la Horda estaba asediando Castel Darrow y habían prendido fuego al Bosque Canción Eterna.

La Alianza consiguió hacer retroceder a la Horda, pero gran parte del bosque había ardido y muchos civiles elfos habían muerto. Este ataque provocó una represión por parte de los elfos y Turalyon pronto se vio al mando de un ejército de ellos.

Volvieron a Lordaeron justo a tiempo de ver huir a Martillo Maldito y sus tropas. Les persiguieron por mar.

Se volvieron a reunir con las tropas de la Alianza en la montaña Roca Negra, donde Turalyon observó como Lothar era llevado a una lucha contra el jefe de guerra. Se intentó abrir paso para salvarle la vida, pero las hordas de guerreros orcos se lo impedían. Llegó para ver a Lothar caer bajo el martillo de Orgrim. Turalyon lanzó entonces un grito que animó a todas las tropas de la Alianza, semejante reacción al ver caer a su líder sorprendió hasta al mismo Martillo Maldito, y todas las tropas de la Horda se desmoralizaron, de este modo se consiguió derrotar a los orcos en Roca Negra y hacerles retroceder hasta el Portal Oscuro. Turalyon recogió la espada de Lothar, con la que se abrió paso a través de la batalla, llegando incluso a tener a Orgrim a sus pies… pero, por algún motivo, le perdonó la vida.

El tiempo de paz que vino después se vio ligeramente interrumpido por la apertura de un nuevo Portal Oscuro, al no haber una invasión aparente, el rey Terenas Menethil II mandó una expedición, comandada por el, ahora general, Turalyon. La expedición recibió el nombre de Hijos de Lothar, lo que descubrieron al otro lado del portal fue a un chamán orco que planeaba abrir muchos portales a distintos mundos para que la Horda los invadiese.

Turalyon recuperó su relación con Alleria, que también se encontraba en la expedición. Asediaron la Cidadela del Fuego Infernal, pero Ner’zhul ya se había marchado, además, la Calavera de Gul’dan, uno de los artefactos que la expedición buscaba, había sido entregada a Alamuerte. Turalyon, Khadgar y Alleria fueron en busca del dragón, mientras que Danath Aterratrols, los enanos y las forestales elfas, fueron a por Ner’zhul.

Turalyon y los suyos se encontraron con una tribu de gronns y ogros que les ayudaron en la batalla contra el Vuelo Negro, recuperaron la Calavera de Gul’dan, pero no pudieron impedir que Alamuerte escapara. Danath tuvo una suerte similar, ya que Ner’zhul consiguió abrir un portal y marcharse con su gente antes de que pudieran detenerle.

La magia residual de los portales comenzó a destruir Draenor, así que, para evitar daños a Azeroth, Turalyon le pidió a Khadgar que cerrara el Portal Oscuro. Tras esto, el mago abrió un portal a otro mundo, en el que estuvieron a salvo hasta que la magia terminó de convertir Draenor en el actual Terrallende. Cuando volvieron, Turalyon y Alleria dejaron a sus tropas, que volvieron al Bastión del Honor, y se marcharon, sin que se volviera a saber de ellos.

Como véis, su historia abarca más de lo que dura (la Segunda Guerra y los hechos de Draenor hasta la destrucción de éste). Vuelvo a repetir que me gusta que se me hagan peticiones, y que, aunque veáis que alguien ya ha hecho una, comentéis la vuestra, acabaré haciendo la traducción de la mayoría de personajes, así que, si no es justo el siguiente, sería el de después, el caso es que no me quiero quedar sin peticiones xD

Julio 14, 2009

Bolvar Fordragon, Varok Saurfang y Broxsigar el Rojo

Archivado en: Azeroth actual, Humanos, Kalimdor, Orcos, Tercera Guerra — WindJockey @ 3:57 pm

Bolvar Fordragon ha gobernado Ventormenta en ausencia de Varian Wrynn (legítimo rey), ha gobernado junto con el jóven Anduin Wrynn, que era aún demasiado jóven para reinar por sí mismo.

Siempre cerca de ellos, una de las personas más influyentes de Ventormenta (de la casa de nobles, principalmente), ha sido Lady Katrana Prestor.

Bolvar ha sido siempre un soldado leal, sus intenciones eran, de seguro, las mejores. Pero, como tantos otros, cayó en la trampa de Lady Prestor, quien le tenía controlado completamente.

Ciertas acciones llevadas a cabo durante su estancia en el trono no fueron las más adecuadas, y de todas ellas, Katrana, es directamente responsable.

Lady Prestor le convenció para mantener a las tropas en Ventormenta, para no partir en busca del desaparecido rey, ya que los captores podrían intentar atacar a Anduin. Bolvar comprendía que los que habían atrapado a Varian eran individuos con interés en la guerra, es decir, interés en que no hubiera una paz entre Horda y Alianza, que era, entre otras cosas, el motivo por el que Varian había partido hacia Kalimdor.

Una vez descubierta la verdad y tras el regreso del rey, Bolvar partió a comandar las tropas en su expedición a Rasganorte, con la intención de detener al Rey Exánime. Desgraciadamente, durante el asalto a la puerta de la cólera, el ataque de los no muertos de Putress acabó con la vida de Fordragon.

Es muy curioso que Blizzard no haya desarrollado ninguna historia para este personaje más allá de los hechos que suceden en WoW. Hay quienes creen que el Caballero Negro del Torneo Argenta podría ser él. Otros creen que nos lo encontraremos en la Ciudadela Corona de Hielo, como un jefe de raid. Me animo a creer esto último, pues es un personaje que, con mucho mejor carácter que Varian (un rey al que desprecio bastante por su racismo en tiempos de necesidad), ha mantenido la Alianza unida, por lo que merece una muerte más épica (además de añadirle dramatismo a la batalla, al menos, para la Alianza). Por otro lado, las llamaradas de Alexstrasza deberían haber destruido todo lo que quedó de él, a menos que la plaga de Putress actuara muy deprisa y le diera tiempo a levantarse y huir.

Varok Saurfang era el comandante de las tropas de la Horda en la batalla de Ahn’Qiraj, siempre estuvo en Orgrimmar hasta entonces. Se ha convertido, con el tiempo, en un mito para los miembros de la Horda, y es que tenía fama de ser brutal en combate (las comparaciones con Chuck Norris son las más famosas). De él no se sabe mucho, recientemente se ha trasladado al continente de Rasganorte desde donde comanda las tropas de la Horda.

Su hijo vivía en Nagrand (se desconoce la identidad de la madre), pero tras la afrenta de Arthas, se unió a los combatientes de la Horda que viajaron al gélido páramo. Su padre le regaló su antigua armadura para la batalla de la puerta de la cólera donde tuvo peor suerte que Fordragon, ya que no murió por la plaga (dando posibilidad de reencuentro) sino que fue asesinado por el Rey Exánime, quien con frialdad le arrancó el alma del cuerpo.

Una vez más, se echa en falta una historia un poco más profunda, pero en cierto modo, él sí la tiene, pero no es la suya, sino la de su hermano, Broxigar el Rojo.

Brox fue un veterano de las Tres Guerras, fue un gran héroe en ésta última por aguantar heroicamente las hordas de demonios, sin embargo, él no lo vio así, pues fue el único superviviente de todo su ejército, para él, sobrevivir cuando todos mueren de forma noble, es un acto de cobardía.

Cuando los chamanes de la Horda detectaron una anomalía temporal en Sierra Espolón, Brox y un jóven guerrero fueron enviados a investigar. Gaskal, el jóven guerrero, murió y Brox terminó teletransportado al pasado hace 10.000 años, junto con un humano y un dragón (¿Soy el único que ve aquí parte de la historia del Ejército de las Tinieblas?).

En ese pasado, los elfos de la noche le trataron como a un animal (los orcos, al fin y al cabo, son un tanto salvajes, y más si toda su raza está a miles de años de llegar al mismo mundo que ellos). No obstante, Tyrande vio algo en él, algo que le hico curarle y darle de comer. Brox le llamaba chamán, pues creía que sus poderes provenían de los espíritus. Brox acabó liberado, y marchó junto con otros dos viajeros, Rhonin y Krasus.

Korialstrasz influyó en los elfos para que le aceptaran y le enseñaran a combatir a la Legión Ardiente, además, Malfurion creó para él un arma mucho más poderosa que la que había usado hasta entonces, un hacha hecha de madera que cortaba como el diamante.

Cuando llegó la hora de la verdad, en la última batalla, Brox se dio cuenta de que el futuro dependía de lo que él hiciera en ese combate. También vio que sus aliados necesitaban algo más de tiempo. Sin pensarlo demasiado (al estilo orco), saltó del lomo de Soridormi y cayó a través del Pozo de la Eternidad. Llegó al mundo de la Legión Ardiente, y nada más llegar, comenzó a destrozar demonios, quería impedir que ninguno cruzara, pronto acabó sobre una pila de cadáveres combatiendo solo con su enorme hacha. No tardó en llamar la atención del mismísimo Sargeras, que se acercó a destruir al insolente intruso, Brox consiguió dar un único pero certero hachazo al demonio, haciéndole una herida, leve para su tamaño, que le distrajo los pocos segundos necesarios para que Malfurion e Illidan cerraran el portal.

La muerte de Brox no fue, en absoluto, en vano, por ello logró mucha más gloria de la que jamás habría imaginado, convirtiéndose en el primer y único mortal que hirió al titán caído.

Su historia, aunque legendaria, no llegó a ser muy conocida entre los orcos (ya que la guerra del Pozo de la Eternidad no les incumbió, para ellos, Brox, sólo fue un héroe que desapareció en una misión).

Krasus, disfrazado de chamán orco, le entregó el hacha a Thrall en el presente y le pidió que esta historia fuera conocida.

Su hermano mantiene limpio el nombre de Saurfang en honor a su hermano.

Tal vez, el hecho de conocer que su hermano salvó a todas las razas con ayuda de elfos de la noche, dragones y un humano, sea lo que hace a Saurfang un poco más inteligente que la mayoría de los orcos y respete a las demás razas.

Me resulta interesante esta historia, porque no la conocía.

Julio 13, 2009

Ner’zhul

Esta vez toca un personaje famoso, del que muchos ya se sabrán la historia como el abecedario. Pero también habrá quien no la conozca… o quien solo conozca la parte “nueva” de su historia.

Me refiero a Ner’zhul.

Ner’zhul era el líder y más anciano chamán del clan Sombraluna, y uno de los personajes más famosos de la sociedad orca de entonces. Era venerado, admirado y respetado por su fuerte conexión con los espíritus (en el mundo real vendría siendo el que más se metía de la tribu) y fue lo más cercano a un líder común que los orcos tuvieron antes de formarse la Horda. Sin embargo, Ner’zhul ansiaba más poder del que tenía.

Un día, contactó con él el espíritu de su difunta pareja, Rulkan (con quien mantenía contacto habitual), le habló de la amenaza de los draenei (recordemos que, huyendo de Kil’jaeden y los suyos, Velen y los draenei se estrellaron en Draenor, el mundo de los orcos), le contó que los draenei planeaban acabar con los orcos. Finalmente, tras muchas lunas, Rulkan le condujó hasta Kil’jaeden, quien le instruyó como brujo. Aunque Ner’zhul creía estar salvando vidas y estaba obteniendo el ansiado poder… se preguntó por qué los espíritus se habían alejado de él de repente.

Ner’zhul consiguió que los clanes se unieran en un masivo ataque a los campamentos de los Draenei. Ner’zhul creía obedecer a los espíritus, pero según fue viendo a los draenei… sin alas, con un color distinto, pequeños… se dio cuenta de que Kil’jaeden no era un draenei… y de que los draenei no habían tramado ningún ataque a los orcos. Intrigado se dirigió a la montaña de los espíritus, Oshu’gun. Los espíritus le recibieron horrorizados, como a un monstruo, él no entendía… hasta que la verdadera Rulkan le explicó que Kil’jaeden le había engañado.

Ner’zhul decidió que traicionaría a Kil’jaeden, pero su aprendiz, Gul’dan, ansioso de su poder, traicionó a su maestro, revelando los planes de traición a Kil’jaeden. Kil’jaeden recompensó al aprendiz otorgándole el poder de Ner’zhul, quien quedó rebajado a un puesto desde el que no podría impedir que Kil’jaeden se hiciera con el control de los orcos. Gul’dan, arrogante, permitió a Ner’zhul conocer todos los planes del maestro, creyendo que, desde su posición, no podría hacer nada para detenerlos. Ner’zhul descubrió que, además de la brujería, Kil’jaeden planeaba obligar a los orcos a beber de la sangre del demonio Mannoroth, sabiendo que no podría convencer a los orcos, se dirigió al único orco que aún confiaría en él: Durotan, líder del clan Lobo Gélido. Sólo Durotan y su pareja, Draka, sabrían que aquella decisión que salvaría a la raza orca de la corrupción absoluta y de la extinción, fue tomada por el que es hoy un gran villano para Azeroth… el secreto moriría con ellos.

Tras la derrota de la Horda en la Segunda Guerra, los orcos fueron encerrados una vez más en su mundo, con el Portal Oscuro destruido. La destrucción del portal hirió gravemente a Ner’zhul, mientras se recuperaba, durante dos años, las guerras entre orcos se hacían cada vez más sangrientas, Teron Sanguino decidió, entonces, abrir más portales, a otros mundos, donde la sed de sangre de los orcos viles se pudiera saciar.

Ner’zhul, ya casi completamente recuperado, no tenía más que visiones de muerte (posiblemente, premoniciones de su propio destino), por ello se pintó una calavera en el rostro.Cuando llegó Teron, un ser que representaba la no muerte (el primer cadáver humano al que un nigromante insertó un alma de orco… el primer caballero de la muerte), no se sorprendió. Teron le acabó convenciendo para que abriera más portales.

Utilizó elementos que habían sido saqueados de Azeroth en el pasado, tales como el Libro de Medivh, el Ojo de Dalaran o el Cetro de Sargeras. Además, obtuvo la calavera de su difunto discípulo, Gul’dan. La calavera le otorgó un poder tal que, para abrir los portales, no la utilizó, no se deshizo de ella.

La calavera le hablaba, le prometía poder, un poder superior al de la Horda, un poder que requería traicionar, una vez más, a Kil’jaeden. La tentación fue demasiado poderosa, abrió un portal y se marchó con su gente, uno de ellos, Obris, se quejó de abandonar a la Horda, de todos los problemas que aquello podría acarrear… la explosión que le despedazó hizo que dejara de preocuparse. Ner’zhul marchó con los Sombraluna a través del portal que había abierto.

Nada más cruzar, Kil’jaeden le capturó, destruyó de todas las formas posibles (y dicen que algunas imposibles) su cuerpo, pero conservó su alma, a la que torturó hasta que prometió volver a servirle (Kil’jaeden siempre ha sido un poco inocente en este aspecto, muchos le traicionan y todos acaban castigados pero perdonados). Insertó su alma en los restos de su armadura y lo congeló en un cristal, después lo lanzó a Azeroth, donde estaría manejando a sus no muertos hasta que Arthas Menethil le liberara, otorgándole un cuerpo desde el que poder volver a traicionar a Kil’jaeden, pero esta vez, la traición acabaría con el demonio… y con todo aquello que se pusiera de por medio.

El resto de la historia creo que la conocéis… y si no… para otro rato, ya que a partir de aquí, Arthas o el Rey Exánime, se alejan mucho de Ner’zhul.

Me gustaría que en la batalla contra Arthas… éste demostrara que su alma es de orco… no se muy bien cómo… pero seguro que algo se puede hacer.

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