El Guardián de las Leyendas

junio 24, 2009

Kael’thas y Lady Vashj

El más jóven de la dinastía de los Caminante del Sol. Príncipe de Quel’Thalas y miembro de los Seis (el concilio mayor del Kirin Tor).

Antes de la Segunda Guerra, se encargó de manejar los asuntos relacionados con los orcos y con los problemas de Karazhan (problemas que acarrearían la muerte de Medivh más adelante) junto con otros miembros del concilio.

Durante la Tercera Guerra, los no muertos destruyeron Quel’Thalas, Kael’thas se vio obligado a sacar a su gente de allí en busca de un lugar mejor donde vivir (fue entonces cuando adoptaron el nombre de Elfos de Sangre, en honor a los caídos), también logró recuperar la calavera de su padre, Anasterian Caminante del Sol, de las ruinas de Quel’Thalas.

Cuando abandonaron su ciudad, Lunargenta, pronto empezaron a sentirse vacíos, hambrientos… algo les faltaba.

Kael (que es, de hecho, un diminutivo válido) y sus soldados se refugiaron en los Bosques de Argénteos, pero las fuerzas de la Plaga se acercaban y tuvieron que volver a ponerse en marcha. Antes de partir, aparecieron por allí dos Elfas de la Noche, Maiev Cantosombrío y Tyrande Susurravientos, habían estado persiguiendo a un tal Illidan Tempestíra. Kael supuso que tal vez Illidan tenía que ver algo en todo lo que estaba sucediendo con la Plaga y propuso una unión. Con la escolta de las tropas de Elfos de la Noche, Kael’thas y su gente consiguieron llegar a la Aldea Piroleña, pero allí les esperaba una emboscada de la Plaga. Consiguieron deshacerse de parte de ellos, pero se dieron cuenta de que no aguantarían mucho más y decidieron huir.

En su huida a través de un puente, Tyrande se quedó atrás para establecer una línea de defensa entre la Plaga y la caravana, pero cuando se disponía a luchar, el puente cayó. Kael intentó rescatarla, pero Maiev insistió en que Tyrande era una guerrera y conocía el riesgo de la lucha. Le incitó a vengar la muerte de Tyrande y acompañarla en la caza de Illidan.

Persiguieron a Illidan hasta las ruinas de Dalaran. Allí le encontraron manipulando un artefacto llamado “Ojo de Sargeras” [Inciso: debe ser según el Lore, ya que en el Warcraft 3, si no recuerdo mal, todo esto sucedía en la Tumba de Sargeras, cerca del Maelstrom, claro que la destrucción de la Tumba daría pocas posibilidades de utilizarla en WoW, por lo que puede que Blizzard modificara la historia oficial mediante libros o comics]. Consiguieron detenerle y evitar que destruyera Rasganorte utilizando un arma tan poderosa. Malfurion se le acercó y se dispuso a castigarle severamente (ya me entendéis…) por la muerte de Tyrande, pero Kael’thas comenzó a decir algo sobre la posibilidad de que Tyrande siguiera viva, Maiev trató de callarle, pero las pocas primeras palabras fueron suficientes para que Malfurion se diera cuenta de que Maiev le había engañado. Enraizó a Maiev y se marchó, junto con Illidan a buscar a Tyrande (algún día tendré que explicar el triangulo amoroso que hay aquí, pero no será hoy). Maiev se liberó y fue detrás de ellos para tratar de hacer “entrar en razón” a Malfurion. Kael’thas se quedó solo en las ruinas de Dalaran.

Allí se encontró con el Gran Mariscal Garithos, que hizo caso omiso de su historia sobre Elfos de la Noche (recordemos que los Elfos Nobles eran y son, aliados de los humanos, por lo que Garithos interpretó el gesto de Kael como una despreocupación por su labor). Garithos le habló sobre un plan para hacer retroceder a las fuerzas de la Plaga que asediaban Dalaran a las montañas. Cuando Kael se ofreció voluntario, Garithos le respondió que tenía otros planes para él. Había una segunda oleada de enemigos dirigiéndose a Dalaran por el este, y para poder enviar a sus tropas, Garithos necesitaba que los observatorios élficos funcionaran, y con esta sencilla explicación, mandó a Kael’thas y a sus hombres a hacer de ingenieros. Kael no tuvo más remedio que aceptar.

Cuando llegó al Lago Lordamere se encontró con un embarcadero destruido que no le permtiría cumplir con su rídiculamente simple misión. Entonces apareció Lady Vashj, una bruja naga, le ofreció ayuda haciendo referencia a la común procedencia de ambas razas. Kael’thas la aceptó de buena gana.

Cuando Garithos volvió, se enfureció, hizo caso omiso de las palabras de Kael’thas que le decían que aquellas nagas no suponían una amenaza, y le advirtió que no permitiría una traición, dicho esto, se fue.

Al tiempo llegó un emisario de Garithos al campamento de Kael’thas, le decía que tropas de la Plaga se dirigían hacia allí por el oeste, Kael’thas se mostraba dispuesto a repelerlas cuando el emisario también le dijo que Garithos necesitaba de casi todos sus soldados en el frente. Kael se encontró prácticamente solo y con una horda de no muertos dirigiendose hacia su posición. Vashj volvió a hacer acto de presencia. Kael’thas no se mostraba convencido de aceptar su ayuda, pero no vio más remedio que hacerlo, ya que morirían si no. Derrotaron a las fuerzas de la Plaga. Entonces Vashj comenzó a explicarle a Kael el porqué de su sed, era sed de magia, una necesidad que las nagas también tenían, le explicó que sin la Fuente del Sol, morirían de inanición mágica. Kael’thas oyó el trote de las tropas de Garithos e hizo que Vashj se marchara, pero las tropas de Garithos vieron a parte del ejército naga y Garithos encerró a Kael’thas en las mazmorras de Dalaran por traición.

Vashj y su gente se colaron en las mazmorras y liberaron a Kael’thas y a los suyos. Vashj le explicó que podría huir de la opresión de los humanos y que encontraría la magia que necesitaba si cruzaban el portal que Kel’Thuzad estaba abriendo para traer a Archimonde a Azeroth. Allí su maestro, Illidan, les ayudaría (en favor de Illidan, hay que decir que lo hizo, a las nagas les proporcionó el control sobre el agua de Terrallende y a los Elfos de Sangre les proporcionó una región llena de magia arcana inestable recién extraída del Vacío Abisal).

En la huida, Kael’thas se vio obligado a acabar con la vida de un antiguo camarada humano, Kassan.

Cuando atravesaron el portal, se encontraban en Península del Fuego Infernal. Vashj le explicó a Kael’thas que aquel era el hogar de los orcos, Draenor. Buscaron a Illidan durante días (el tamaño de esta región es, supuestamente, muchísimo mayor de lo que WoW nos muestra, siendo en realidad un interminable desierto rojizo). Vashj detectó, al fin, algo en el aire que le era familiar. Descubrieron que Maiev había conseguido capturar a Illidan y le llevaba en una prisión mágica, las tropas de Kael y Vashj atacaron a las de Maiev y recuperaron la prisión de Illidan, en el campamento serían, más tarde, capaces de liberarle.

Illidan se mostraba satisfecho con la lealtad de sus siervos (los antiguos y los nuevos…), les contó la situación: Para huir de Kil’jaeden, su anterior maestro (algún día tendré que explicar todo este asunto… de verdad…), se había visto obligado a huir de Azeroth, pero en realidad lo que había encontrado en Terrallende es que Magtheridon y su horda vil, junto con un ejército de demonios se había hecho con el control. Kael’thas le preguntó a Illidan si existía cura para su adicción, a lo que Illidan contestó que no, pero que si le ayudaba, le proporcionaría suficiente magia para que toda su raza estuviera satisfecha para siempre. El mensaje de alianza con Illidan a cambio de paz y prosperidad se extendió hasta Quel’Thalas, donde aún quedaban algunos elfos que habían sido reacios a acompañar a Kael en su búsqueda. Digamos que fue una publicidad exitosa.

Mientras avanzaban cerrando los portales desde los que llegaban los refuerzos demoníacos, se encontraron con Akama y los suyos, quienes se ofrecieron a ayudarle ya que luchaban contra un enemigo común.

Llegaron así a enfrentarse contra Magtheridon en su propio trono, y le vencieron (o, al menos, le debilitaron lo suficiente para que los orcos viles que después sirvieron a Illidan le mantuvieran desterrado).

Cuando Illidan celebraba su victoria, Kil’jaeden apareció, le dio un ultimatum, o destruía el Trono de Hielo o… (me volvéis a entender…).

Illidan y sus tropas (incluyendo a Kael’thas) marcharon a Rasganorte a destruir el Trono de Hielo, allí lucharon contra las hordas de no muertos nerubianos. Al fin se produjo el enfrentamiento final en la base del Glaciar Corona de Hielo, las tropas de Illidan y las de Arthas competían por activar los cuatro obeliscos que le abrirían las puertas al Rey Exánime. Pese a los esfuerzos realizados, Arthas consiguió abrir el camino hacia el Trono de Hielo y, tras una feroz batalla en la que malhirió a Illidan, escaló los peldaños de su destino… Kael’thas y Vashj se llevaron el cuerpo inconsciente de Illidan de vuelta a Terrallende, donde se ocultaría de Kil’jaeden en el Templo Oscuro.

La historia a partir de aquí es más conocida, los Elfos de Sangre de Kael’thas se hicieron con el control de Tormenta Abisal, la región más mágicamente caótica de todo Terrallende, pero lo que Kael’thas trama aquí es, en realidad, en favor de la Legión Ardiente, una traición a Illidan a cambio de magia vil infinita para toda su raza, es un trato que Kael ve bastante justo.

Los héroes nos encargamos de desactivar las Forjas de Mana que redireccionan energía arcana hacia el Castillo de la Tempestad. Pero también nos enfrentamos a los siervos de Kael’thas allí, e incluso al mismo Kael’thas que, injustamente, nos hace batallar contra sus principales comandantes sin posibilidad aparente de victoria. Una vez vencidos, Kael’thas absorbe toda la energía que el Castillo de la Tempestad almacena, pero ni así es capaz de derrotar a la banda de héroes que le vencen en un momento bastante inestable (lleno de magia), el efecto de esto es que acaba destrozado, tanto que los pocos sirvientes que quedan con vida, para rescatarle, se ven obligados a incrustarle una fuente de magia vil en el pecho.

Kael’thas y lo poco que queda de su gente se reorganizan en torno a la Fuente del Sol con intención de traer a Kil’jaeden a Azeroth, allí será definitivamente destruido (en su estado no resulta difícil) y se interrumpe la invocación con suficiente antelación como para devolver a Kil’jaeden al Vacío Abisal.

En realidad la historia de Kael’thas contiene la mayor parte de la historia de Vashj, pero quedarían detalles como que el encuentro entre Vashj e Illidan se produjo en las costas de Kalimdor, donde les unió la enemistad con los Elfos de la Noche.

Tras la derrota de Illidan en Rasganorte, Vashj es la encargada de administrar el escaso bien que es el agua en Terrallende. Para hacerlo, construye unas máquinas que drenan los lagos de Marisma de Zangar, para todas estas operaciones, esclaviza a las tribus de tábidos de la zona. Contrata además a un ingeniero gnomo que, con los años, ha perdido la cordura debido a su enfermedad (teniendo en cuenta que es un personaje que parte de gnomeregan, parece que la lepra proporciona, a la larga, una subida de cuarenta niveles…).

Vashj organiza personalmente sus operaciones en la Caverna Santuario Serpiente (lejos del seco Templo Oscuro).

Mi opinión personal sobre estos dos personajes es que no merecen, en absoluto, ser enemigos en WoW. Kael’thas tal vez a partir de servir a la Legión Ardiente, pero realmente lo que hace, lo hace por el bien de su gente. Vashj ni siquiera es tan mezquina, no traiciona a nadie, de hecho, hace aliados en un mundo que aborrece a los de su raza. El propio Illidan, una vez que deja de obedecer a Kil’jaeden, se convierte en un marginado que lo único que procura es mantenerse alejado de sus perseguidores (elfos y demonios). En la Burning Crusade sólo al final nos enfrentamos con un villano… y ni siquiera muere realmente.

junio 17, 2009

Dioses Antiguos

Archivado en: Azeroth actual,Dioses Antiguos,Kalimdor — WindJockey @ 11:26 pm

Ayer hablé de los titanes, esos seres a los que podríamos llamar dioses de Azeroth. Pero por algún motivo no fueron los primeros en llegar, cuando los titanes creaban el mundo y daban “vida” a sus creaciones de piedra, se encontraron con unos seres (cuya cantidad en número varía según la fuente) que parecían corromper lo que ellos creaban, pero lo hacían de una forma parasitaria que les unía a la vida de los seres a quienes afectaban. Se le dio el nombre de Maldición de la Carne. Viendo esta situación, los titanes no vieron otra solución que encarcelar a los dioses antiguos (que fue el nombre que recibieron estos parásitos).

La cuenta más alta que se ha dado de los dioses antiguos es que eran cinco. De los cuales, se encarceló a tres y dos resultaron muertos (o aparentemente muertos).

Los dos muertos eran: C’thun (que ya comprobamos que no) y “el olvidado”, se trata de un dios antiguo que yace en Costa Oscura, atravesado por una gigantesca espada. Se cree que algunos siervos de los dioses antiguos se encuentran en el Valle de los Huesos, en Desolace (unos huesos gigantescos).

Los tres restantes se supone que están encerrados en grandes recintos como Ulduar. Yogg-Saron es sólo uno de ellos. Quedan dos escondidos en los rincones más oscuros de Azeroth.

En cuanto a los dos que ya conocemos:

C’thun (pronunciado kathune) es, como ya he dicho, un dios antiguo al que los titanes creían muerto. Por lo visto se equivocaron. Lleva tantos años como la vida tiene en Azeroth recuperándose y planeando cual será su siguiente movimiento. No se sabe si ordena a los qiraji o si ellos se comportan de forma defensiva, cumpliendo sus planes, por pura exposición a su presencia (bien sabemos lo que hace este ser en las mentes de los mortales cercanos), el caso es que para llegar a él, hay que derrotar a un ejército de esta raza insectoide.

Su nombre evoca claramente la mitología de H.P. Lovecraft, recuerda bastante a Cthulhu y, además, se pronuncia de forma similar (kathulú). Su aspecto, como muchos ya habrán supuesto, es probable que esté más basado en Sauron, del Señor de los Anillos.

Y sólo quedaría hablar de Yogg-Saron

A diferencia de C’thun, éste se pronuncia como se escribe. Este ser se conservaba encerrado en Ulduar hasta hace muy poco, los terráneos (siervos de los titanes) que comentaba en el post anterior eran los encargados de su vigilancia. Por algún motivo, Yogg-Saron ha conseguido liberarse y ha corrompido las mentes de todos los habitantes de Ulduar. Sin embargo, unos cuantos golpes y sus guardianes volverán a la cordura. La saronita, mineral de Northrend, es, de algún modo, obra suya, posiblemente se deba a la corrupción sobre algún mineral o incluso pueden ser restos de él que quedaron esparcidos tras la batalla en la que fue derrotado y encerrado que, con el tiempo, han cristalizado.

El elemento mental de ésta batalla, su nombre y su aspecto también son resultado de la afición de algunos diseñadores de Blizzard a los libros de Lovecraft, en este caso, el nombre provendría de Yog-Sothoth. También podría haber cierta influencia de Sauron en “Saron”.

De los restantes dos dioses antiguos que están encerrados no se sabe nada. Ni su nombre ni su lugar de emprisionamiento.

Y sí, ya se que el post de hoy ha sido más breve de lo habitual, ¡pero no todo podían ser tochos!

junio 16, 2009

Los Titanes

Archivado en: Otros mundos, otras épocas,Titanes — WindJockey @ 9:50 pm

Hoy os traigo algo que todos sabéis que tarde o temprano iba a tener que comentar. Los titanes.

Antes de empezar a describirlos uno por uno, haré una imagen general de qué es un titán. ¿Conocéis a Thorim? ¿a Loken? ¿a Mimiron? ¿a Freya? ¿a Hodir? ¿a Algalon? Todos ellos son siervos de los titanes, vigilantes del mundo que, en vez de protegerlo de una forma activa como harían los aspectos, son el medio de contactar con los mismos titanes (y, de ejemplo, el que ya he puesto en varias ocasiones, Algalon).

Bien, con esto ya os haréis una idea del poder de estos seres. No se sabe si crearon el mundo, pero se sabe que le dieron forma, también se sabe que al dejar a sus terráneos (seres hechos de mineral, todas las criaturas férreas o pétreas, los gólems, e incluso los enanos) crearon, indirectamente la vida. Pero no la vida actual, sino una vida distinta, una vida que permanecía en el interior de las rocas, a la espera de que el planeta la necesitara.

La vida en sí, nace de la maldición de la carne (muy mencionada en esta expansión), se cree que es producto de la corrupción de los Dioses Antiguos sobre los terráneos. Esta relación entre los Dioses Antiguos y la vida es lo que les protege de la muerte ya que los titanes no se atrevieron nunca a acabar con la vida en Azeroth una vez que se había formado.

Cuando consideraron Azeroth terminado, crearon a los aspectos y se marcharon a crear otros mundos.

Y hecho el resumen general, vayamos al particular.

Comencemos por el líder del Panteón. Aman’Thul el Alto Padre.

Hermano de Sargeras, titán de los titanes, Aman’Thul se presenta como un poderoso ser que controla el rayo a su merced. Su piel está hecha de platino, sus ojos amarillos brillan sin parpadear. El aspecto que cobró vida a partir de él fue Nozdormu, el único aspecto inmortal, ya que su misión es preservar Azeroth en el tiempo. Su poderoso bastón, Orodur, es el canalizador de su magia.

En el pasado, Aman’Thul confiaba en su hermano como consejero. Cuando Sargeras enloqueció, tuvo que recurrir a su consorte, Eonar, para las cuestiones que requirieran consejo. Todos los titanes le veneran ya que es el más anciano y sabio de ellos.

Lo poco que se sabe (o se supone) de él en combate es que prefiere guardar las distancias y atacar con su poderosísima magia antes que cuerpo a cuerpo. Tenderá a llamar a otros titanes antes de involucrarse en cualquier conflicto.

Por importancia tocaría hablar de Sargeras, pero prefiero reservarlo para el final. Así que pasaremos a Eonar la Vinculadora de Vida.

Como su nombre indica, es quien ha dado vida a Alexstrasza y a Ysera. Lo poco que conoce sobre los no-muertos (y es que los titanes se preocupan pero no pueden estar en todas partes) lo aborrece. Su magia consiste en crear y en sanar. Es lo menos destructiva posible, por tanto, en un combate, tenderá a aturdir o controlar a sus enemigos y a sanar a sus aliados.

El Sueño Esmeralda bien podría ser obra suya, por lo que sería posible que hubiera una dimensión similar en cada planeta en el que haya vida.

Es probable que las divinidades druídicas Madre Tierra y Elune estén basadas en ella.

El siguiente titán será Norgannon el Tejehechizos.

Parece ser común que los aspectos tomen los sobrenombres de sus creadores, por tanto Malygos sería obra de este ser.

Su piel de platino emite resplandores de magia arcana pura. El titán de la magia y el conocimiento, su labor consiste en ordenar y catalogar la magia que surge del Vacío Abisal. No obstante, la magia arcana pura es, en cierto modo, tabú para los titanes, ya que tiende a corromper la naturaleza. No utiliza armas, su poder reside en su vasto conocimiento de la magia. Sus hechizos serían comparables con los de un mago, pero en unas proporciones muchísimo mayores.

Como dato curioso, un objeto que le concedió a Malygos, se trata del mapa de líneas ley de Azeroth, el escrito se conoce como el Arcanomicón.

Pasaríamos a continuación a Khaz’goroth el Moldeador.

Es un titán muy poderoso, encargado de la formación del mundo. Es posible que también ayude a crear los seres de piedra a los que Eonar da vida. Maestro de la forja, constructor de mundos. Los enanos le veneran y, de hecho, Khaz Modan significa “Montaña de Khaz”. Es de carácter afable, le encanta crear y escuchar historias épicas y leyendas.

Es fiero en el combate, y su poder reside en que es capaz de crear grandes seres metálicos o pétreos en un tiempo muy breve, aunque no dudará en usar su martillo de herrero hecho de torio puro, sus ataques con él son capaces de causar grandes terremotos y de formar gigantescos cráteres. El aspecto que cobró vida a partir de él fue Neltharion.

Seguimos con Aggramar el Vengador

En su día, este titan fue un comandante a las órdenes de Sargeras. Cuando éste se corrompió, Aggramar se dedicó única y exclusivamente a luchar contra las fuerzas de la Legión Ardiente. Es de carácter frío, no muestra sentimiento alguno hacia nada (a diferencia de Sargeras), su única motivación es la constante persecución de Sargeras.

Su espada una vez se llamó Gorshalach (“Hacer oscuro” o “Hacedora de oscuridad”), era el arma más poderosa del universo, y era blandida por Sargeras. Pero el arma, llegado un momento, decidió autodestruirse, partirse en dos, antes que seguir sirviendo a su maléfico señor. La mitad que posee Aggramar se conoce como Taeshalach (“Llama desgarrada” o “Desgarro de llama”), mientras que la mitad que posee Sargeras se llama Gorribal (“Dark Seether” no he encontrado una traducción válida). Aggramar sabe que si consigue juntar ambas partes, Gorshalach volverá a existir.

Aggramar es un guardían y a la vez un héroe del Panteón. Los pocos que le conocen le toman como icono de la lucha contra la Legión Ardiente. En combate lucha utilzando diversas inmunidades y escudos, a la hora de atacar, el cuerpo a cuerpo es su mejor opción, no obstante, sus brutales ataques emplean elementos como el fuego, la tierra o el agua.

El último titán del Panteón sería Golganneth el Tormentoso.

Es el hijo de Aman’Thul y Eonar, creador de los cielos y los mares. Es un titán animado, con sentido del humor y una tremenda risa que muestra a menudo. Su arma es su gigantesco cuerno, aunque tampoco duda a la hora de utilizar el poder de la naturaleza, por costumbre evita los conflictos, ya que sus poderes son destructivos, y tiene muy claro que esa no es su labor. Es la deidad principal de los gigantes marinos.

Por último quedaría el que a nosotros, “los buenos”, más nos importa, Sargeras el Destructor de Mundos.

En un comienzo era como cualquier otro titán, le encantaba crear, formar y dar vida a los millones de mundos que pueblan el universo. Su aspecto era diferente del actual, era similar a sus congéneres, pero la corrupción vil le ha transformado en algo parecido a lo que la imagen de arriba muestra.

Su papel en el Panteón era el de guardián. Vigilaba y protegía el Panteón y quienes en él habitaban.

Le encargaron deshacerse de los demonios que surgían aquí y allá en el Vacío Abisal, cosa que cumplió durante bastante tiempo (y el tiempo aquí siempre se tratará en millones de años). Pero su labor le deprimía, se dedicaba a destruir en vez de a crear y, además, parecía una labor inútil, ya que siempre parecía haber más y más demonios.

En una de estas batallas, contra la raza de los Nathrezim (también conocidos como Señores del Terror), la cual ganó sin muchos problemas, se corrompió definitivamente. Poco a poco empezó a no ejercer su labor, y en su cabeza se formaban ideas extrañas, tales como que el trabajo que hacían los otros titanes era absurdo, no se podía poner orden en el universo, era, por definición, caótico. Su hermano y los demás titanes trataron de convencerle de lo contrario, pero un día, Sargeras decidió marcharse de allí. Ni los titanes sabían que se traía entre manos ni cuán lejos llegaría.

Sargeras tomó una decisión tan simple como catastrófica, destruir todo lo que los titanes habían creado. El universo debía ser caótico para poder funcionar, todo intento de poner orden sería perjudicial. La única forma de hacerlo sería destruir todos los mundos en los que los titanes hubieran trabajado… y no eran pocos.

Para poder llevar a cabo su labor, Sargeras liberó a todos los demonios a los que había dado caza, les convenció para servirle, convirtiéndose en el Señor Oscuro del Vacío Abisal. Con su enorme ejército, Sargeras se veía capaz de desarrollar su megalomaníaco plan. No obstante, buscó entre las razas demoníacas una que le sirviera como “mano derecha”. La encontró en el planeta Argus, se trataba de los eredar, una raza inteligente y con habilidad natural para la magia. Se reunió con los tres principales líderes de la raza: Kil’jaeden, Archimonde y Velen. Les ofreció grandes poderes si le servían. Archimonde aceptó, Kil’jaeden también, lo cual le dolió mucho a Velen, que casi le considereba su hermano y quien se negó. Los eredar de Archimonde y Kil’jaeden experimentaron las mutaciones viles que les proporcionaban un poder superior, Velen y los draenei se marcharon. Kil’jaeden, en su locura de poder, se dedicó a perseguirles.

Más tarde, Sargeras asaltaría Azeroth, pero eso es una historia que ya veremos en otro momento…

junio 15, 2009

Ysera y Cairne

Archivado en: Azeroth actual,Dragones,Tauren — WindJockey @ 1:41 am

Me dispongo a ofreceros otro análisis en profundidad de uno de los personajes más carismáticos, alegres, vivos, fiesteros, movidos y que casi no duermen de Azeroth. Cómo no, me refiero a la inigualable, Ysera la Soñadora.

Esta criatura es, como supongo que ya sabréis, el aspecto de la naturaleza (técnicamente, la vida la representaría Alexstrasza, así que se queda con naturaleza a secas). Actúa como cualquier otro aspecto, vigilante constante de su elemento a la vez que del mundo un poco en general. Su forma de actuar es lo que difiere de la mayoría de ellos (exceptuando, en ocasiones, a Nozdormu, que si bien no está en un sueño eterno, si tiende a vigilar el tiempo dormido), y es que ella, su yo mental, espiritual o como lo queráis llamar, habita en otra dimensión, para preservar la naturaleza en Azeroth, se debe preservar en esta dimensión salvaje. La dimensión en sí (el Sueño Esmeralda) es, según los druidas que no están dentro de él (ya que una vez entras, lo más normal es que no salgas, son los sacrificios que se hacen por el bienestar del mundo), el Azeroth original, el Azeroth salvaje y lleno de vida que los titanes crearon. Es un Azeroth, no obstante, muy hostil, ya que las razas originales (se cree que únicamente estaban los elfos nocturnos y los trols, la evolución humana siguió el curso darwiniano y los enanos no surgieron hasta que la tierra sufrió al partirse en dos, los tauren se desconoce en absoluto de donde salieron y cuando) estaban en constante estado de superviviencia respecto de los peligros de un mundo prehistórico. Se desconoce con exactidud cómo se supone que el Sueño Esmeralda mantiene el mundo de hoy en día.

Físicamente, Ysera es verde (¡que sorpresa!) y su forma fuera del Sueño Esmeralda es medio etérea (se la puede ver en su santuario en Cementerio de Dragones… durmiendo). No está, en absoluto, fuera de la realidad, sabe lo que pasa y lo que tiene que hacer en todo momento, pero lo hace a su manera, no necesita lanzar llamaradas ni presentarse en los sitios. Se dice que ha abierto los ojos un par de veces, cuando eventos de gran importancia requerían de una acción directa. Se sabe que fue quien imbuyó la semilla de Nordrassil para que creciera hasta ser el árbol de la vida que servía de nexo entre el Sueño Esmeralda y Azeroth (por eso era clave para la Legión Ardiente destruirlo).

Desgraciadamente (y es que, después de Nozdormu, es mi aspecto favorito) desde que apareció el ente llamado “La Pesadilla” en el Sueño Esmeralda, Ysera ha guardado silencio, no ha hecho absolutamente nada. No se sabe si está atrapada, mentalmente muerta o corrupta (esto último explicaría por qué los búhos de su santuario son agresivos). Es considerada la madre de Cenarius (de forma espiritual, física sería difícil, ya que no es un dragón).

Ysera me sabe a poco, así que le daré un gustazo a Burroughs y comentaré también a Cairne Pezuña de Sangre.

Cairne, el actual líder de los tauren para los despistados, solía vivir cerca de las costas de Los Baldíos, pero también solía vivir con un temor constante hacia los centauros que atacaban sin descanso a su tribu (tanto que parecían condenados a la extinción), no obstante, tenía la esperanza de poder encontrar un hogar para su gente donde no hubieran peligros constantes. Pero día a día, el bondadoso anciano perdía esta esperanza al ver como los centauros no disminuían en número ni en sed de sangre.

Esto fue hasta que un jóven orco (evidentemente, una raza hasta entonces desconocida para ellos) apareció. Se hacía llamar Thrall y las circunstancias del encuentro fueron bastante favorables para los tauren, ya que las tropas de Thrall acabaron con unos centauros que les atacaban. Thrall decía estar dirigiéndose hacia el “destino” que Medivh le había dicho que buscara, Cairne le recomendó hacer una visita al Oráculo, al norte de Los Baldíos, Thrall le dijo que había visto más centauros ir hacia el norte, lo que convenció a Cairne para recoger lo que pudieran y llevarse el pueblo en busca de un lugar mejor aprovechando la oportunidad que le brindaban estos nuevos aliados.

Los tauren llegaron hasta Mulgore, donde se establecieron (la actual Cima del Trueno sería fundada más tarde, en cambio). Cairne le dio a Thrall más detalles sobre su nuevo objetivo, el Oráculo. Se encontraba en Sierra Espolón. Thrall partió hacia allá.

Cuando llegó, descubrió que Cairne le había seguido, con su ayuda liberaron a unos dracoleones que más tarde utilizaron como montura. Se dirigían hacia el Oráculo, lo que no sabían es que Jaina se les había adelantado. Se encontraron en el Oráculo, quien les dijo que debían aliarse para poder acabar con la Legión Ardiente. Aceptaron.

Con la ayuda de Cairne, Thrall pudo triunfar y liberar a Grom Grito Infernal de la corrupción vil.

Los orcos ayudaron a los tauren a librarse de sus enemigos (principalmene, centauros, arpías y jabaespines), a cambio, los tauren ayudaron a los orcos a establecerse finalmente en Kalimdor.

Más tarde, los centauros capturaron al hijo de Cairne, Baine Pezuña de Sangre. Cairne cayó en una depresión al creer que su hijo estaría ya muerto. Los tauren creían que sin el Cairne al mando, no sobrevivirían. Entonces llegó Rexxar, el medio orco medio ogro, un héroe de batallas para la horda. Pidió consejo a Cairne sobre lo que deberían hacer con una tropa de Kul Tiras que había desembarcado y se mostraba hostil (a pesar de a tregua que había con la Alianza, claro que Gilneas no era parte de la Alianza, pero para los orcos, todos los humanos eran iguales e iban unidos). Cairne le dijo que se fuera, que volviera con Thrall y le dijera que él había muerto. Rexxar desobedeció, le contó a Thrall la verdad. Thrall de inmediato mandó una expedición para comprobar que había sucedido con Baine. Le encontraron, le liberaron y se lo devolvieron a un feliz Cairne.

En agradecimiento, Cairne no sólo recompensó a Rexxar por su “buena” falta de obediencia, sino que además, sopesó la idea de unirse a la Horda de Thrall para devolverle el favor (además de asegurarse una defensa para su propio pueblo, ya que seguían estando amenazados por todos sus anteriores enemigos). Y aquí fue cuando se fundó Cima del Trueno, es posible que hacerlo en lo alto de una meseta fuera un medio de protección, pero también podría simbolizar la sensación de seguridad de un pueblo que siempre había vivido con miedo.

¡FIN!

junio 13, 2009

Varian Wrynn

Archivado en: Azeroth actual,Humanos — WindJockey @ 11:21 pm

¿Y a qué personaje, de los muchos que existen, oh maestro, nos traes hoy? Se preguntarán… pues ¡al rey! Y no es Elvis, aunque probablemente tengan el mismo peluquero o sus peluquereos tengan la misma mala baba. Me refiero a Varian Wrynn, también conocido como “sólo hay dos cosas que me molestan, el racismo y ese orco de mierda de ahí que me mira mal”

Y es que este personaje no es, exáctamente, un ejemplo de paz, bondad y hospitalidad hacia todo aquello que no es humano. ¿Que tiene motivos? Claro que los tiene, casi le queman vivo… en repetidas ocasiones. Pero desde luego que sus gestos y sus actos suelen estar fuera de lugar, ya que expresa su amor hacia las demás razas en los momentos menos oportunos, es decir, en los pocos momentos que hace falta una alianza.

El jóven príncipe de Ventormenta fue testigo de la destrucción de la misma, aprendió, por las malas, el “noble” arte de la guerra. Pese a la táctica de los humanos, una traición de una semiorca, Garona Halforcen, hizo que el ataque resultara efectivo, y Llane Wrynn perdió la vida (y el corazón, que fue dado al brujo orco Gul’dan).

Varian presenció la muerte de su padre, su estado posterior fue descrito (irónicamente, por Arthas) como “lo perdió todo menos la vida”

Un gran amigo de la familia, el Campeón Anduin Lothar, llevó al príncipe a Lordaeron, la moral de la raza humana estaba por los suelos, habían perdido Ventormenta, que era considerada una ciudad invencible.

En una reunión con el Khadgar, se decidió avisar al rey Terenas de los peligros que supondrían esta nueva raza llegada a Azeroth a través del portal oscuro. Varian fue recibido y tratado como un rey, a pesar de su corta edad, en la corte de Terenas. Se hizo bastante amigo de Arthas, que era (y se podría decir que sigue siendo, aunque ahora tenga poco de Arthas en el cuerpo) más jóven que él.

La alianza (de Lordaeron) nació un tiempo después, y fue bastante efectiva, se retomó la ciudad de Ventormenta, pero Lothar, comandante principal de las tropas, no vivió para verlo.

Varian llegó a la corona a la edad de 18 años. Terenas le trataba como a otro hijo (y, visto lo visto, más le habría valido centrarse en éste).

En esta época, tras la toma de Ventormenta, fue cuando sucedieron los hechos por los que hoy los “héroes” perseguimos a Edwin Vancleef. Y es que, Edwin y un gran grupo de ingenieros, obreros etc… se ofreció para reconstruir la ciudad. El problema fue que los nobles de Ventormenta no estuvieron dispuestos a pagarles una vez habían terminado (esto en realidad fue una estrategia de Lady Katrana Prestor) y comenzó el movimiento miliciano-terrorista de los Defias (uno de sus primeros actos fue matar a Tiffin, la mujer de Varian).

¿A que una vez que sabéis eso ya no os sentís tan cómodos matando a todos esos mineros de las Minas de la Muerte?

Fue también en estos días (evidentemente, antes del asesinato) cuando nació el hijo de Varian, Anduin (en honor a su viejo y difunto amigo). Pero estas buenas noticias no fueron suficientes para Varian, ya se estaba gestando la fragmentación de la alianza de Lordaeron, Gilneas, Stromgarde y Quel’Thalas se fueron por su propio camino.

No mucho después, en un viaje diplomático a Theramore, Varian fue secuestrado, una vez más se trataba de la Hermandad Defias. Le retuvieron en Alcaz durante una larga temporada, en su ausencia, Bolvar Fordragon ocupó el puesto del rey. Además se hizo cargo de la tutela de Anduin (quien fue, por orden explícita de Bolvar, nombrado rey).

De algún modo, Varian consiguió escapar. Pero no tenía comida ni agua, y nadó (o más bien flotó) hasta las costas de Durotar. Le encontró una caravana de un maestro de gladiadores orco. Consiguió salvar la vida gracias a una fortuita pelea con un crocolisco en la que venció ayudándose de un palo. Fue esclavizado junto con Broll Manto de Oso y Valeera Sanguinar (a quienes vímos en el puerto durante los ataques de la plaga).

Luchó junto a sus nuevos compañeros en encarnizadas batallas en la arena, divirtiendo al público de la horda. No recordaba muy bien su pasado, pero gracias a la magia de Broll y visiones que le asaltaban de vez en cuando, pudo recordar la mayor parte.

Varian recibió el nombre de Lo’Gosh (lobo fantasma). En un viaje a Cima del Trueno, Varian presenció una visión en la que, en algún lugar lejano, un pueblo y un niño le necesitaban, la visión fue interrumpida por el súbito ataque de un elemental que habitaba en la cueva, Lo’Gosh se deshizo de él, en agradecimiento, fueron invitados a la tienda del anciano druida tauren, Hamuul Runatótem, entre otras cosas, el druida le contó la historia de su nombre, que trataba sobre un feroz ser legendario de hace 10.000 años. El druida le regaló también una pluma. Lo que Hamuul no sabía (o sí… quién sabe…) es que pertenecía a un hipogrifo y, aquella noche, Broll la usó para llamar al hipogrifo en cuestión, al que utilizaron para escapar y regresar a las tierras de los humanos.

Jaina y Aegwynn comprobaron, entonces, que la pérdida de memoria de Varian estaba causada por algún hechizo, sin muchas más opciones, le devolvieron a Ventormenta con la esperanza de que, poco a poco, fuera recordando su pasado y aprendiendo, casi desde certo, la labor de rey.

Durante el viaje de vuelta, el barco personal de Jaina fue asaltado por nagas, durante la lucha, Varian recordó la mayor parte de su pasado.

Cuando Varian regresó, el pueblo le aclamaba, no obstante, no era el mismo Varian que marchó, éste estaba marcado por las batallas, era frío y se dedicó, más que a nada, a gastar el dinero del pueblo. El problema en realidad era que este Varian, no era el mismo Varian que llegaba, en aquel momento, a las costas de Menethil…

Varian descubrió, en un bar Defias de Menethil, parte de la trama y se dirigió, con sus compañeros a Ventormenta. Por aquel entonces, Magni Barbabronce visitó Ventormenta para solicitar ayuda en el conflicto de los Hierro Negro, Bolvar mostró interés, pero, por algún motivo, “Varian” se negó.

Cuando se dirigía al tranvía, Magni se encontró con Anduin, quien le confesó que sospechaba de su “padre”, entre otras cosas, porque parecía incapaz de recordar que había sucedido antes de su llegada.

En Forjaz, Magni y el verdadero Varian tuvieron una conversación. Surgió aquí el nombre de Reginald Windsor, un mariscal del ejército de Ventormenta que, por lo visto, según Bolvar, tenía cierta información acerca de lo que sucedía.

Mientras tanto, en un paseo a caballo por las afueras de Ventormenta, Anduin se cayó del caballo y el falso Varian le cogió al vuelo, nada más establecer contacto físico con él, los recuerdos del secuestro de Varian, de su estancia en Alcaz y de su fuga llegaron a su mente, Katrana se mostró preocupada por la nobleza de su Varian. Anduin dejó, entonces, de sospechar de su padre.

Mientras tanto, el verdadero Varian y sus amigos, que habían descubierto que Windsor había sido secuestrado y se encontraba en las profundidades de Rocanegra, fueron a rescatarle. Cuando volvieron a Ventormenta sucedió la escena que todos conocemos, pero con algunos cambios. Para empezar, los dos Varians se encontraron, esto les sorprendió a ambos, pero más se sorprendió Anduin, que además, hubo de presenciar la muerte de Windsor.

Los Varians se disponían a luchar a muerte por su identidad, pero Anduin les detuvo, les explicó que ambos se habían visto engañados por el mismo ser, Lady Katrana Prestor, que ya se había descubierto como Onyxia.

Onyxia se teletransportó, junto con Anduin, a su guarida. Los dos Varians serían los encargados de llevar la batalla hasta allí. Como comandantes de las tropas resultaban complementariamente opuestos, uno era lanzado, el otro calculador, uno lleno de ira, el otro frío como el hielo. Desgraciadamente, su doble era bastante inútil en el tema de manejar un arma.

Jaina descubrió entonces que lo que habían considerado un doble era, en realidad, una parte de Varian, mientras que Lo’Gosh, era otra. Onyxia se había hecho con el control de la parte de Varian que se había deprimido tras la muerte de su esposa. Pero la había perdido cuando salió de esa depresión gracias al amor que mostraba por su hijo.

En Alcaz, Onyxia se disponía a atacar a Lo’Gosh cuando un grupo de nagas atacó a los dragones. Entre dos frentes, Lo’Gosh se liberó, trató de liberar al frío Varian, pero éste cayó por un precipicio y fue capturado por los nagas.

Varian fingió ser derrotado y Onyxia se retiró. Varian tuvo que huir para evitar ser capturado por los nagas. El otro Varian consiguió escapar también.

Cuando se reunieron con Jaina, ésta les dio dos armas élficas, Shalla’tor y Ellemayne.

En la guarida de Onyxia, la batalla fue feroz, los amigos de Varian se vieron pronto derrotados, quedando únicamente para luchar, los dos Varians. Onyxia comienza entonces a lanzar un hechizo para acabar con Varian (para Onyxia, Lo’Gosh, para el resto del mundo, cualquier Varian valía), en lugar de apartarse y dejar morir a su otro yo, Varian salta a protegerlo, lo que desestabiliza el hechizo y la reacción que se provoca es… de fusión.

Ahora, Varian sería capaz de acabar con Onyxia fácilmente, de hecho lo logra antes de que ella sea capaz de lanzar siquiera una llamarada. Con Onyxia muerta, Varian corre a reunirse con su hijo y con sus amigos. Comienza aquí, asegura, una era de esperanza para Ventormenta.

Si he de seros sincero, sabía lo del secuestro y lo de gladiador, pero desconocía la historia de los dos Varians, supongo que ahora el peinado de Dragon Ball no le va tan mal… después de todo, es un Supersaiyajin (y he tenido que buscarlo…) con fusión incluida.

junio 12, 2009

Los Barbabronce

Archivado en: Azeroth actual,Enanos,Guerras Primera y Segunda,Tercera Guerra — WindJockey @ 9:42 pm

Hoy no traigo “chicos malos”, se siente por las señoritas. Hoy os traigo una familia. La familia Barbabronce.

Aunque poca gente le conozca, y se sepa muy poco sobre él, creo que es justo empezar por el primer Barbabronce, quien reinó durante la Guerra de los Tres Martillos (en la que se enfrentaban los principales tres clanes enanos, Barbabronce, Hierro Negro y Martillo Salvaje, aunque estos últimos se aliaran con los primeros contra los segundos).

Madoran Barbabronce fue un rey guerrero, admirado por su pueblo, temido por sus enemigos. No obstante, la guerra no fue el único tema desarrollado en aquella época, la mayoría de los puentes, caminos, monumentos y pueblos que observais ahora, casi toda la infraestructura enana de Khaz Modan, fueron desarrollados en estos crudos días de batallas constantes.

No obstante, la muerte no le fue vetada por ser rey. Tras una indefinida (no la he encontrado en ningún sitio) cadena de sucesión, Magni Barbabronce llegó al trono.

Magni, antiguo héroe de batallas, se muestra apto para el puesto, pero no tiene verdadera devoción por el reinato. Tras la desaparición de Muradin (en edad, el hermano intermedio, el menor sería Brann), se dedicó a buscarle, casi de forma obsesiva. Después de conocer que Arthas era el responsable de todo (se enteró más o menos a la vez que caía el reino de Lordaeron), se dispuso para ir, personalmente a por él. No obstante, Forjaz y todo Khaz Modan necesitaban más que nunca un rey, y tuvo que aguardar (aunque luego se verá, en la cadena de Northrend, que a la mínima información obtenida de su hermano, va a reencontrarse con él). Es poco probable que nos ayude contra Arthas (ha acabado asumiendo que su papel será el de rey… al menos de momento).

Muradin en cambio (y para quien no la sepa, ahora cuento la historia), sí jura venganza de Arthas por su traición, y es que, estando en una expedición en Northrend (fue, de hecho, uno de los fundadores de la liga de expedicionarios), se encuentra con el furioso Arthas, quien está (cree estar…) en plena persecución para destruir a Mal’ganis. Muradin decide ayudar a Arthas en su cruzada contra la plaga (aquí suceden hechos tales como la traición de Arthas a sus hombres, quienes se ven abandonados cuando, ciego de ira, Arthas ordena quemar los barcos… esta zona se conserva en Northend, al sur del Cementerio de Dragones, los hombres quedaron tan asolados por el sentimiento de abandono que sus almas quedaron también atadas a las frías playas). Descubren la legendaria Frostmourne (Agonía de Escarcha, realmente no me importa la traducción, pero es larga de narices), Arthas, pese a leer que requerirá de un sacrificio, decide que el fin justifica los medios y arranca la espada del hielo. La profecía parece cumplirse y el hielo que sostiene la espada cae sobre Muradin, quien, aparentemente, muere.

En World of Warcraft descubrimos que no sucede tal cosa, sino que el golpe deja a Muradin noqueado. Cuando despierta, sufre de amnesia, y comienza a vagar por la estepa helada solo, confuso y desarmado. En esta situación le encontró un grupo de enanos Natoescarcha (para entendernos, enanos de las nieves), le recogieron y, mientras volvían a su campamento, fueron atacados por uno de los feroces jormungar que habitan en la región, sorprendiéndose incluso a sí mismo, Muradin le derrota con sus propias manos. Entonces deciden acogerle como uno más de los suyos y recibe el nombre de Yorg Cuoretormenta, después llegaría a convertirse en el rey de los Natoescarcha.

También en World of Warcraft, ayudando al intrépido aventurero de Brann, descubriremos todas estas verdades y, finalmente, se reunirán los tres hermanos para, después, volver a separarse.

Brann, el explorador con menos miedo al que Azeroth haya tenido el placer de sobrevivir, es un personaje, en mi opinión, mucho más interesante que sus dos hermanos guerreros, a diferencia de ellos, Brann piensa dos veces antes de atacar (aunque sólo una antes de pulsar algún botón…). No obstante, este carácter despreocupado le llevará a conocer los misterios más ocultos del origen de Azeroth, y no estarán siendo revelados a cualquiera, ya que él presta auténtica atención a estas historias.

Y es que, este Indiana Jones sin miedo a las serpientes, se ha metido en los embrollos más embrollados, decir que siempre está metido en la boca del lobo sería un eufemismo, él explora el estómago del lobo antes de siquiera plantearse si debe o no estar allí. Es, además, cartógrafo, y tal vez gracias a él tenemos ahora los mapas de mazmorras (*risas enlatadas*). Lo cierto es que, curiosamente, allá donde él explora, tarde o temprano, surge un conflicto. Y es que debió ser el primero en asomar la nariz en el interior de las ruinas de Ahn’Qiraj, y no hablemos de todo lo que sucede en Ulduar a raiz de una pequeña incursión que realiza en las Cámaras de Piedra.

Es uno de esos personajes que, si bien no son tan relevantes en la historia como Medivh, el rey Exánime, Kil’jaeden o Illidan, tiene tanta historia o más que cualquiera de ellos. Es el firmante de la mayoría de textos y mapas de los antiguos Warcrafts y, una vez que le conocemos en persona en World of Warcraft, descubrimos que también es la mecha de todos los conflictos relacionados con dioses antiguos (es decir, todos los conflictos importantes).

Creo que he dejado en buen lugar a los hermanos, ahora os toca a vosotros criticarles en los comentarios y quedar mal ^_^

junio 11, 2009

Dioses Elementales

Archivado en: Elementales,Kalimdor — WindJockey @ 1:44 am

Esta vez no va a ser sobre un personaje, sino sobre cuatro. (Si os interesa saberlo, la página de la que me sirvo para escribir es ésta, no voy a definirlos a todos, sólo a los que considere más importantes).

¿Por qué los cuatro juntos y no separados? Porque separados no tendrían razón de ser.

Ah, por cierto, estoy hablando de los dioses elementales.

Ragnaros, Al’Akir, Neptulon y Therazane. Son cuatro nombres de los cuales dos le deberían sonar a todo el mundo (Ragnaros y Neptulon). En World of Warcraft sólo ha hecho acto de presencia el primero, pero los otros tres aguardan su momento de manifestarse físicamente en el mundo (los titanes, cuando llegaron a Azeroth, tuvieron que luchar contra sus formas no limitadas por los elementos, de hecho, su victoria fue encerrarlos en ellos).

Comencemos por el conocido Ragnaros.

Señor del fuego y de la roca fundida, es un imponente ser que se encuentra en el Núcleo de Magma (nunca se ha dicho explícitamente, pero me imagino que se llama núcleo por ser el mismísimo centro de Azeroth).

Aunque en su día no eran más que “compañeros de piso” en Azeroth, su forma elemental les volvió bastante violentos, tanto es así, que Ragnaros consumió a Thunderaan, príncipe del viento (aunque, mediante una serie de quests, es invocable y vencible, con lo que se obtiene su famosa espada).

Ragnaros utiliza a los seres que únicamente pueden sobrevivir en ese ambiente (seres hechos de roca, de lava, de llamas o, simplemente, de una sangre tan fría que necesitan habitar en las profundidades de la tierra, ejemplo de estos últimos, su mayordomo Executus, quien, tras vencer a todos los jefes de Núcleo de Magma, se libera del poder de Ragnaros y decide ayudarnos invocándolo antes de que llegue a su máximo poder).

La influencia de Ragnaros es tal que afecta incluso a los enanos Hierro Negro que habitan en la montaña Rocanegra, es posible que también esté, en cierto modo, detrás de las acciones de Nefarian.

Dejando a un lado su enemistad con la mayoría de dioses elementales y su poder sobre todas las razas que habitan la montaña, Ragnaros tiene una historia bastante poco profunda.

Físicamente surge del centro de magma del Núcleo de Magma y va armado con su fiera Sulfuras.

El segundo en ser diseccionado será Al’Akir, dios elemental del viento.

Es un ser bastante extraño, muy poderoso a la vez que muy frágil. Su poder reside en que todo lo que toque el aire, está bajo su control, no obstante, esto también sugiere que cualquier “daño” al aire, le dañará a él.

De un humor bastante cambiante (como el clima), es un ser temido y respetado a partes iguales por todo ser capaz de volar. No suele dejarse ver (posiblemente tenga más facilidad para “desvanecerse” que un ser hecho de roca fundida), y, por tanto, no suele ser necesario para nadie ni nada hacerle frente (claro que, enfrentarse a él es una cuestión que depende más de él que de quien sea el incauto que ose hacerlo, ya que será capaz de desviar cualquier tipo de hechizo y podrá mandar volando por los aires a cualquiera que se le acerque lo suficiente).

Se sabe poco más sobre este extraño ser. Procura mantenerse al margen de las disputas entre dioses antiguos (a pesar de la ofensa que debe suponer que consuman a alguien de tu especie). No se conoce que utilice armas.

El tercero será, pues, Neptulon, señor de los mares y de los ríos.

Es un ser iracundo, disfruta bastante del placer ajeno. Su ira es temida por cualquier marinero que sepa de su existencia (y tienden a ser todos). Lucha con ferocidad contra los otros elementos en cuanto tiene ocasión (apaga la llama, deshace la roca, frena al viento). Se dice que todo ser que posea un alma y muera en el mar, pasará a ser de su dominio (es, por tanto, de suponer, que su colección de almas será extensa y variada… su uso es desconocido).

Incluso las feroces Nagas y sus temibles leviatanes se someten al poder de este dios. Sólo así son capaces de sobrevivir en paz con él en su propio medio (aunque, dada la situación, sería más correcto decir “en él”).

Neptulon trata de asediar el mundo terrestre constantemente. Se desconoce el porqué de ese odio irracional hacia todo ser no-acuático, pero su ira ha sido causa de terribles eventos como fue la inundación de las ruinas de Tuercespina.

Tampoco se conoce que utilice armas, es más, su poder radica en que no lucha, sino que maneja el mar a su antojo para hundir todo lo que quiera hasta el más profundo abismo. Curiosamente, parece ser que la tierra y el aire le mantienen a raya del mismo modo que él los mantiene a raya a ellos.

Y terminamos con Therazane, señora de la roca y la arena.

Aunque no se ha dejado ver nunca como tal en el juego, hay dos jefes que parecen imitarla. La primera, la princesa Theradras, su hija, reside en Maraudon, tiene un aspecto muy similar, no obstante, su poder es infinitamente menor. El otro es, extrañamente, un ser de otro mundo formado a partir de los restos de las almas de los Tábidos que una vez habitaron el Templo Oscuro, me refiero a Relicario de Almas. Los tres comparten la extraña característica de tener tres caras que representan tres estados de humor fundamentales, ira, pena y pasión.

Le sucede algo similar a lo que ocurre con Al’Akir, su fuerza es su debilidad. Es capaz de manejar la forma de la tierra como plazca (supongo que con mayor poder que Neltharion, aunque, posiblemente, los asuntos mortales le preocupen los suficientemente poco como para dejarle hacer), pero cualquier daño a la tierra, por leve que sea, le supondrá un sufrimiento propio. De este modo, la erosión que ejercen el mar y el aire y la corrosión que ejerce el magma, supondrán para este ser un profundo sufrimiento. No es el más débil, debido a que se encuentra por debajo del mar y rodea al fuego, pero sí es quien más sufre la ira de los otros tres elementos. Se desconoce su ubicación. Probablemente en alguna cueva, fusionada con la tierra a la espera del momento en que sea necesaria una forma física concreta. Sus armas las formará, probablemente, a la hora de combatir, a partir de la roca.

Se abre el turno de preguntas.

junio 10, 2009

Alamuerte

Archivado en: Dragones,Kalimdor — WindJockey @ 1:48 am

Bien, ya es oficialmente mañana, o, al menos, mañana respecto de ayer, es decir, respecto del comentario del último post en el que dije… bah, es igual, el caso es que con ese post me di cuenta de dos cosas… que a la gente le gustan los tochos (Freud sacaría muchas conclusiones) y que a mí me gusta hablar del Lore. Y como lo primero, en este blog, sólo sucede una vez cada par de siglos… tendré que dedicar una sección a lo segundo (para postear más a menudo, ya sabéis)

Y la inicio con…

[Redoble de tambores]

¡Alamuerte!

[Se oyen grillos, alguien tose...]

Bien, vale, es de suponer que mucha gente sepa de sus dos hijos (Nefarian y Onyxia), incluso tal vez alguno conozca al padre, pero la historia que hay detrás de este ser se remonta a hace bastante tiempo.

Comienza (como cualquier historia de un malo del WoW) hace más de 10.000 años. Con su nombre original, Neltharion, estaba supuesto para ocupar el puesto de guardián de la tierra (de ahí que los dragones negros rara vez salgan de las cuevas, de los volcanes o de los pantanos, les gusta el contacto con el suelo). El problema llegó cuando llegaron todos los problemas, y es que Neltharion no tuvo la resistencia mental adecuada para soportar la influencia de la Legión Ardiente (o de algunos dioses antiguos, eso no está claro), una mezcla de temor hacia ellos y de simple corrupción se hizo con su control, y ordenó, con aparentes buenas intenciones, la creación del “Alma de Dragón” un artefacto que sumaba parte del poder de los otros cuatro Vuelos. Lo que le situaba con un poder superior a cualquiera de ellos (incluida la propia reina de los dragones, Alexstrasza). Cómo no, cuando llegó la hora de utilizarlo, en plena guerra, Neltharion no hizo uso de ella… no hasta que lo utilizó contra sus propios aliados diezmando así al Vuelo Azul (lo que enloqueció, en parte a Malygos… la otra parte vino por el hecho de que fue la magia descontrolada de ciertos elfos lo que atrajo a la Legión Ardiente, de ahí su reacción paranoica que lo llevará a la muerte en WotLK). Tras esto, Neltharion desapareció, el Alma de Dragón adquirió el nombre de Alma de Demonio, los druidas oyeron en ella las voces de los dioses antiguos, quienes se aprovecharon de su poder para escapar sin necesidad de que nadie les abriera las puertas (por lo que podemos suponer que gran parte de la influencia vino de estos, aunque para crear el objeto, Neltharion utilizó a un demonio de la Legión Ardiente)

Posteriormente, se dice que la magia del dragón modificó el terreno para que las razas pudieran encontrarse y tuvieran que luchar por el alimento (posible origen de la rivalidad entre orcos y humanos).

Años después, regresó en una forma humana. Lord Prestor, Lord Daval Prestor (como dato curioso, Onyxia no iba a ser quien tuviera toda la trama del castillo de Ventormenta, sino este amigo, en el último momento, Blizzard le consideró demasiado relevante para ser el primer boss del juego, y colocaron a su hija en su lugar). En esta forma, Neltharion movió muchos hilos (no voy a comentarlos, no son del todo relevantes, pero están relacionados con Terenas, Rhonin e incluso con los marineros Kul Tiras). Rhonin fue quien descubrió la tapadera y consiguió destruir el Alma de Demonio. Neltharion se vio obligado a huir y permanecer escondido. Aún hoy se desconoce su paradero, pero está bastante claro que el trabajo realizado en la montaña Rocanegra es (directa o indirectamente) orden suya.

Otros de sus movimientos están relacionados con Grim Batol, donde se ha intentado continuar con los experimentos de Nefarian (una raza mixta de dragones, con las ventajas de todos y ninguna debilidad). De esos experimentos salieron los deformes (son fruto de un error, al fin y al cabo) Dracos Abisales (de hecho,  Lady Sinestra, Sintharia, aparentemente, la madre de sus dos hijos, aparece en una misión del Arrecife Ala Abisal). Algunos frutos más de estos experimentos son los Dracos Crepusculares (que han aparecido en esta expansión, Shadron, Vesperon y Tenebron).

De los fallidos experimentos de Rocanegra resalta Chromaggus, que sin ser un éxito, aprovecha bastante bien las habilidades de sus dispares genes mal unidos.

Volviendo con Alamuerte, sólo tengo dos cosillas que decir. La primera, sus heridas le obligaron a que, con ayuda de unos ingenieros (¡¿cirujanos?!) goblin, se sellara un par de placas metálicas en el cuerpo, lo que, teniendo en cuenta que debajo de ellas se ve lava fundida, le da un aspecto bastante amenazador.

Lo segundo es que yo opino (y mi opinión vale lo mismo que un paraguas en pleno desierto) que hay algo detrás de toda la trama, creo que Neltharion no está tan corrompido, tal vez no mintiera del todo cuando dijo que el Alma de Dragón planeaba ser un objeto para el bien común, quién sabe cómo se habría desarrollado la historia de no ser por su supuesta traición, es más, tal vez Malygos habría enloquecido únicamente con la visita de la Legión Ardiente, si su ejército no hubiera estado tan debilitado, ¿creéis que habríamos sido capaces de vencerle?. Y… ¿A qué fin esta dirigido ese ejército de dragones cromáticos? Tal vez sea un método de defensa contra la Legión Ardiente en caso de que vuelva.

Yo dejo caer estas cosas como quien tira una moneda desde lo alto de la Torre Eiffel… no con la mejor intención, pero sí tratando de acertar en la cabeza de alguien.

/me mira hacia arriba

¡Adios! ¡Pues al final me ha salido otro postaco! Por lo visto hoy estoy escritor… bueno… ayer y hoy… bah, paso, que me lio. Deje su comentario cuando oiga la señal… ¡pii!

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