El Guardián de las Leyendas

julio 27, 2009

Fandral Corzocelada

Archivado en: Azeroth actual,Elfos Nobles y Elfos de Sangre — WindJockey @ 3:05 pm

Hace tiempo que no escribo una entrada, pero es que últimamente no sólo no tengo demasiadas ganas (hoy me he levantado un poco escritor y me he puesto a ello), también sucede que se me están acabando los personajes realmente interesantes (Aún me quedan un par de ellos como Kargath, Zalazane, los tres Aspectos que faltan y Xavius, pero no son personajes con una historia muy extensa ni, en mi opinión, importante). De modo que ya no es una cuestión de “os dejo elegir” sino más bien de “o pedís o no hay posts”. Cierto que aún tengo la oportunidad de hablar sobre lugares o eventos, pero como la mayoría de los eventos se han tratado (algunos superficialmente, claro) en las historias personales y los lugares son un tanto aburridos (antes era así, ahora es asá… ¡es una trama complejísima!) prefiero agotar las oportunidades que tengo con los personajes. También veréis que no hago posts sobre Illidan, Malfurion, Arthas o Thrall… pero es que creo que cualquiera que se haya interesado mínimamente por la historia de Warcraft conocerá de sobra su pasado (oye, tan sólo tenéis que pedirlo y os lo traduciré).

Bueno, vayamos al grano: Fandral Corzocelada.

Fandral nació unos mil años después del Cataclismo, lo que le deja con una nada desdeñable edad de cerca de 9000 años.

Fue uno de los tenientes más cercanos a Malfurion, ha instruido a muchos druidas en su camino hacia la paz con la naturaleza. Es bastante irascible, lo que ha chocado de lleno muchas veces con la tranquilidad natural de Malfurion. Fandral siempre ha creído en la posibilidad de expansión de la raza elfa (campañas militares, conquistas…). Hoy en día lo único que frena sus planes es la actitud más tradicionalista de Tyrande.

La parte en la que este individuo más ha influído en Warcraft ha sido durante la Guerra del Mar de Dunas. Los qiraji habían esperado miles de años para llegar a ser un ejército lo suficientemente numeroso como para iniciar la conquista de Kalimdor. Los titanes habían abandonado a los mortales hace mucho y tan sólo los elfos de la noche que una vez habitaron las tierras del sur estaban ahí para defenderlas.

Un poderoso qiraji conocido como General Rajaxx sería el que comandaría a las tropas en el primer ataque. Sólo uno se interpondría en su camino: Fandral Corzocelada. Los qiraji se referían a él como Kar’sis (Mano de la Tierra). La resistencia de las tropas de Corzocelada fue muy superior a lo que cabría de esperar. Estaban superados en número, por supuesto, pero consiguieron frenar a las interminables hordas de los qiraji.

Rajaxx sabía que las tropas de Corzocelada caerían tarde o temprano por agotamiento, pero prefería que fuera temprano ya que los Emperadores Gemelos, Vek’nilash y Vek’lor, se impacientaban.

El hijo de Fandral, Valstann Corzocelada, era un poderoso guerrero que tenía una confianza plena en los planes de su padre. Los gemelos vieron en él una oportunidad de debilitar a Fandral.

Mientras se desarrollaba la batalla principal, un grupo de qiraji atacaron la Aldea Viento del Sur, el jóven Valstann pidió a su padre comandar al pequeño contingente que habría de defenderla, Corzocelada, viendo que corría menos riesgo allí que en el frente principal, aceptó. La emboscada de Viento del Sur terminó con todo el grupo muerto y con el jóven Corzocelada capturado. Los Emperadores ordenaron llevarlo a la batalla y, allí mismo, delante de su padre, le ejecutaron.

La moral de Corzocelada quebró, las tropas se debilitaron y tuvieron que retirarse. Lo único que mantuvo a los qiraji dentro de Silithus fue la intervención de los dragones.

Hoy en día, Corzocelada se ha convertido en el nuevo Archidruida (sucediendo así a Malfurion). Fue decisión suya plantar un nuevo Árbol del Mundo, Teldrassil, que surgió en un abrir y cerrar de ojos en el mar de Costaoscura. En la copa del árbol, Darnassus, la nueva capital de los elfos de la noche. Sin embargo, la corrupción vil ha alcanzado a Teldrassil, y algunas de las especies empiezan a mostrar claros síntomas de ello.

Fandral suple la sabiduría del viejo Malfurion con un sistema estricto, a nivel práctico funciona, pero los antiguos seguidores de Malfurion no están contentos con el nuevo líder. Sus constantes desacuerdos con Tyrande no han hecho otra cosa que dividir a la sociedad élfica (el bipartidismo de toda la vida).

Y esto sería todo. He de insistir en el tema de las peticiones, llamádme pesado, pero la única que comenta algo es Modgur y sus preguntas me recuerdan a la cásica “¿de dónde vienen los niños?”.

julio 20, 2009

Rexxar

Sí, lo sé, he tardado un poco en escribir, pero, como veréis en el título, hoy os traigo un personaje que, si bien ha hecho menos acto de presencia que otros como Medivh o Rhonin, sí ha sido determinante en la historia de Azeroth y, sobretodo, de los orcos.

Su aspecto no es el de un orco porque no es del todo un orco, es uno de los pocos semiorcos cuya otra mitad es ogra, su clan, los Mok’Nathal solía vivir en las Montañas Filospada, en Draenor, los Mok’Nathal eran uno de los pocos clanes orcos realmente pacíficos (ninguno era especialmente violento, pero todos tenían sus rencillas).

Sin embargo, Rexxar, desobedeciendo a su padre y sin tener en cuenta la filosofía del clan, se marchó para formar parte de la Horda, la Horda de Kil’jaeden. En aquellos días, el fiel compañero de este maestro de bestias, era un lobo negro llamado Haratha.

Tras la derrota de la Horda en la Segunda Guerra. Cuando Ner’zhul planeó su invasión particular, Rexxar se encontraba con el clan Lobo Gélido. A Rexxar le sorpendía la sangre fría que los orcos empleaban a la hora de matar, pero más las constantes traiciones que había entre ellos. Su esperanza se quebró cuando, al final de la batalla, cuando Draenor empezó a convertirse en Terrallende, un brujo orco, con intención de sanarse a sí mismo, le arrancó la vida a Haratha. Rexxar mató al brujo, pero se había quedado sin compañero. A partir de ese momento, Rexxar decidió que sólo confiaría en los animales, pues las razas inteligentes le resultaban demasiado belicosas.

Sus viajes posteriores le llevaron lejos del destruido Terrallende, a Azeroth, allí conoció a un oso al que llamó Misha, con el tiempo se hicieron amigos inseparables. Rexxar viajó hasta Los Baldíos, procurando alejarse de todo rastro de civilización pues siempre que se acercaba, acababa presenciando actos de violencia innecesaria.

Un día, Rexxar se encontró con un orco siendo atacado por jabaespines, su nombre era Mogrin, y pese a que Rexxar derrotó a los jabaespines, estaba mal herido. Mogrin le dio un mensaje para el jefe de los orcos, Thrall.

Cuando entregó el mensaje a Thrall, éste le invitó a quedarse un tiempo en la recién fundada Orgrimmar. Rexxar, insistiendo en que debía ganarse su estancia, se encargó de una serie de tareas: Encontrar un poco de cardaluz (una hierba con “ciertos efectos”, muy apreciada por los trols y en las cervezas enanas), matar a la reina arpía Plumasangre y derribar una mina kóbold fueron algunas de esas tareas.

Rexxar se cruzó con el famoso maestro cervecero pandaren, Chen Tormenta Sólida. Mató a un poderoso kóbold y vengó la muerte de los amigos de Morg Wolfsong (¿Canción de Lobo?, ¿Cantalobo?) que habían muerto a manos de unos brujos orcos.

Después de ello, Rexxar fue enviado a un mirador desde el que divisó una gran actividad humana en las costas. Avisó a Thrall de ello y después fue al Monte del Trueno, donde unos truenagartos se habían vuelto locos. El motivo aparente era que los humanos habían talado muchos árboles en la zona, Rexxar se disponía a destruir los edificios del aserradero, pero los orcos no querían más problemas con los humanos, de modo que le dijeron que se limitara a acabar con los truenagartos.

Cuando Rexxar volvió al mirador, se encontró con que los humanos lo habían arrasado, siguió el rastro de sangre hasta el campamento humano y acabó con todos. Cuando informó a Thrall sobre esto, Thrall se preocupó, su duda era si de aquel ataque sería responsable Jaina. Rokhan comenzó a estar preocupado por su gente, de las Islas del Eco. Rexxar y Rokhan fueron enviados en zepelín. Cuando llegaron vieron que los trols ya habían sido atacados. Con un hechizo que les convirtió en dracoleones espirituales consiguieron hundir la flota enemiga. Más tarde, Vol’jin le pidió a Rexxar que fuera a encender los fuegos de la costa para avisar a los demás poblados.

Thrall envió a Rexxar para hablar Jaina, pero para entrar en Theramore necesitarían una distracción. Samuro, un maestro de espadas, colocó explosivos para este fin. Una vez en Theramore, Rexxar informó a Jaina del ataque humano, ella quiso ver el campamento inmediatamente. Cuando llegaron se encontraron con que había sido destruido por los nagas, se abrieron paso a través de todos ellos y su líder, la bruja Escamaoscura. Encontraron a un soldado malherido que le dijo a Jaina que el almirante se alegraría de que ella estuviera bien.

Rexxar no comprendía por qué, pero Jaina insitió en que debían volver a Theramore cuanto antes. Llegaron justo a tiempo de ver desembarcar al almirante Daelin Valiente. Cuando éste vio a Rexxar, ordenó su captura. Rexxar y sus compañeros se abrieron paso entre los guardias del puerto y regresaron a la aldea Lanzanegra.

Vol’jin les recomendó a Rexxar y a sus tropas que se entrenaran en las Islas del Eco, luchando contra la fauna local. Así lucharon contra esqueletos, fantasmas y otras criaturas no muertas en la Tumba de los Ancestros. Durante su entrenamiento consiguieron abrir un portal a Terrallende, allí combatieron contra un gran demonio.

Cuando Vol’jin notificó a Thrall que las tropas trols estaban listas para el combate, Thrall decidió que la ayuda de los tauren sería crucial, así, y para no caer en rutina, envió a Rexxar. Cuando llegó hasta Cairne, éste le dijo que se fuera y le dijera a Thrall que había muerto. La tribu le explicó que el hijo de Cairne había sido secuestrado y que, por ello, el anciano tauren estaba profundamente deprimido.

Con la ayuda de algunos tauren, Rexxar consiguió rescatar al hijo de Cairne. Contento por recuperar a su hijo, Cairne aceptó la petición de ayuda en agradecimiento a los orcos y, especialmente, a Rexxar.

Cuando volvieron a las Islas del Eco, Vol’jin recibió la visita de un cansado ogro, el ogro aseguraba que el clan Quebrantarocas había sido tomado por un líder cruel y déspota. Vol’jin y Rexxar vieron la oportunidad de poner a los ogros de su parte, y partieron hacia Marjal Revolcafango.

Los ogros, inicialmente, rechazaron al mestizo, pero Rexxar demostró su fuerza y resistencia y consiguió que le admitieran. Una vez dentro del poblado, la conversación con el líder, Kor’gall, indicó que no le íban a convencer. Rexxar retó entonces al jefe, un duelo a muerte para convertirse en el nuevo jefe. Kor’gall aceptó.

Rexxar necesitó de la colaboración de todos sus compañeros (como los Pokémon) para derrotarle, pero, finalmente, el ogro cayó. Rexxar se encargó de que los ogros se unieran a la inminente batalla contra las tropas del almirante.

La batalla en Durotar fue feroz, orcos, trols, tauren y ogros tuvieron que luchar con todas sus fuerzas para vencer al ejército humano, pero el fuerte terminó cayendo. Daelin se vio obligado a retirarse a Theramore, pero Thrall sabía que si le dejaba escapar, terminaría volviendo. Así, mientras los soldados luchaban a las puertas de la ciudad, Rexxar y unos pocos soldados llevaron la batalla al puerto, allí Rexxar logró dar muerte al almirante. Jaina se desmayó sobre el cadáver de su padre, Thrall vio que aquél era un buen momento para retirarse.

Ya en Durotar, Thrall le ofreció a Rexxar un lugar en Orgrimmar. Pero Rexxar no había cambiado de opinión, de hecho, es probable que aquella guerra le convenciese aún más de lo salvajes que eran los seres civilizados. Rexxar decidió volver a la naturaleza que tanto amaba.

Chananananana Rexxar, ¡Rexxar!Su historia posterior es más bien breve (lástima). En World of Warcraft se le podía encontrar patrullando por Desolace, ayudando a todos los valientes de la Horda que se dirigían a luchar contra la despiadada Onyxia (ahora hay un orco llamado Rokaro en su lugar).

Con la apertura del Portal Oscuro, Rexxar volvió a Filospada, allí trata de recuperar la amistad de su padre mientras defiende un poblado de los ataques de la Alianza y las bestias del lugar.

PD: Por si alguien no lo ha visto, a la derecha, bajo la sección “Índice” hay una página con la historia general de Warcraft resumida a modo de guía para los que se pierdan entre tantas historias independientes.

julio 17, 2009

El Guardián de las Leyendas

Archivado en: Información — WindJockey @ 6:09 pm

Bien, supongo que si estáis aquí es porque habéis leído el post del otro blog, por tanto no creo tener que explicaros nada. Tan sólo tenéis que saber que vuestra ración periódica (más o menos) de lore os será servida aquí y no allí.

He copiado todas las entradas de lore con sus respectivos comentarios a este blog, he intentado modificarlas para que no queden comentarios extraños sobre cosas que sólo se entenderían allí (soy consciente de que tendré unos lectores aquí y otros allí que, en muchos casos, no serán los mismos).

No hay ningún motivo concreto para esta separación, pero estoy seguro de que a los lectores les resultará más cómodo tener diferenciados los dos tipos de entradas que yo suelo escribir. Además, los tonos del otro blog no invitan a largas lecturas como las que aqui hay y habrá, éste se hace más comestible en ese sentido.

Hoy no habrá post de lore, probablemente mañana lo haga. Se aceptan críticas y sugerencias con gusto, pues, a diferencia del otro sitio, éste está pensado para complacer a los lectores =P

PD: Ah, por cierto, no voy a borrar las otras entradas de lore, las del otro blog, ya que ni siquiera sé cúan lejos llevaré este proyecto, es posible que acabe volviendo a escribirlas en el otro.

PD2: Todos los posts están ahora organizados en unas categorías diseñadas para el lore, además, llevarán el nombre o los nombres de aquellos personajes sobre los que traten.

PD1073: Se sigue agradeciendo a los lectores las peticiones que quieran hacer.

julio 15, 2009

General Turalyon

Archivado en: Guerras Primera y Segunda,Humanos,Otros mundos, otras épocas — WindJockey @ 5:08 pm

Turalyon no tiene historia anterior a la Segunda Guerra, cuando fue escogido personalmente por Alonsus Faol para ser un honorable miembro de los Caballeros de la Mano de Plata. Junto con otros caballeros como Uther el Iluminado, Tirion Vadin, Saidan Dathrohan y Gavinrad el Terrible, tuvo la tarea de proteger y asistir a Lothar y a Khadgar en la lucha contra la Horda. Lothar le nombró teniente personalmente, algo que inquietó bastante al jóven Turalyon. Llegó a tener una buena amista con Khadgar. También conoció a Alleria Brisaveloz, la atracción que sentían entre sí era obvia para todos… menos para ellos dos.

Mientras protegían Pico Nidal del ataque de la Horda, comprendieron que los enanos no eran el objetivo de los orcos… debían ser los elfos, sin tiempo para mandar a las tropas de forma organizada, Lothar ordenó a Turalyon, a Khadgar y a Alleria que fueran hacia allí con unos cuantos soldados. Pese a todo llegaron tarde, la Horda estaba asediando Castel Darrow y habían prendido fuego al Bosque Canción Eterna.

La Alianza consiguió hacer retroceder a la Horda, pero gran parte del bosque había ardido y muchos civiles elfos habían muerto. Este ataque provocó una represión por parte de los elfos y Turalyon pronto se vio al mando de un ejército de ellos.

Volvieron a Lordaeron justo a tiempo de ver huir a Martillo Maldito y sus tropas. Les persiguieron por mar.

Se volvieron a reunir con las tropas de la Alianza en la montaña Roca Negra, donde Turalyon observó como Lothar era llevado a una lucha contra el jefe de guerra. Se intentó abrir paso para salvarle la vida, pero las hordas de guerreros orcos se lo impedían. Llegó para ver a Lothar caer bajo el martillo de Orgrim. Turalyon lanzó entonces un grito que animó a todas las tropas de la Alianza, semejante reacción al ver caer a su líder sorprendió hasta al mismo Martillo Maldito, y todas las tropas de la Horda se desmoralizaron, de este modo se consiguió derrotar a los orcos en Roca Negra y hacerles retroceder hasta el Portal Oscuro. Turalyon recogió la espada de Lothar, con la que se abrió paso a través de la batalla, llegando incluso a tener a Orgrim a sus pies… pero, por algún motivo, le perdonó la vida.

El tiempo de paz que vino después se vio ligeramente interrumpido por la apertura de un nuevo Portal Oscuro, al no haber una invasión aparente, el rey Terenas Menethil II mandó una expedición, comandada por el, ahora general, Turalyon. La expedición recibió el nombre de Hijos de Lothar, lo que descubrieron al otro lado del portal fue a un chamán orco que planeaba abrir muchos portales a distintos mundos para que la Horda los invadiese.

Turalyon recuperó su relación con Alleria, que también se encontraba en la expedición. Asediaron la Cidadela del Fuego Infernal, pero Ner’zhul ya se había marchado, además, la Calavera de Gul’dan, uno de los artefactos que la expedición buscaba, había sido entregada a Alamuerte. Turalyon, Khadgar y Alleria fueron en busca del dragón, mientras que Danath Aterratrols, los enanos y las forestales elfas, fueron a por Ner’zhul.

Turalyon y los suyos se encontraron con una tribu de gronns y ogros que les ayudaron en la batalla contra el Vuelo Negro, recuperaron la Calavera de Gul’dan, pero no pudieron impedir que Alamuerte escapara. Danath tuvo una suerte similar, ya que Ner’zhul consiguió abrir un portal y marcharse con su gente antes de que pudieran detenerle.

La magia residual de los portales comenzó a destruir Draenor, así que, para evitar daños a Azeroth, Turalyon le pidió a Khadgar que cerrara el Portal Oscuro. Tras esto, el mago abrió un portal a otro mundo, en el que estuvieron a salvo hasta que la magia terminó de convertir Draenor en el actual Terrallende. Cuando volvieron, Turalyon y Alleria dejaron a sus tropas, que volvieron al Bastión del Honor, y se marcharon, sin que se volviera a saber de ellos.

Como véis, su historia abarca más de lo que dura (la Segunda Guerra y los hechos de Draenor hasta la destrucción de éste). Vuelvo a repetir que me gusta que se me hagan peticiones, y que, aunque veáis que alguien ya ha hecho una, comentéis la vuestra, acabaré haciendo la traducción de la mayoría de personajes, así que, si no es justo el siguiente, sería el de después, el caso es que no me quiero quedar sin peticiones xD

julio 14, 2009

Bolvar Fordragon, Varok Saurfang y Broxsigar el Rojo

Archivado en: Azeroth actual,Humanos,Kalimdor,Orcos,Tercera Guerra — WindJockey @ 3:57 pm

Bolvar Fordragon ha gobernado Ventormenta en ausencia de Varian Wrynn (legítimo rey), ha gobernado junto con el jóven Anduin Wrynn, que era aún demasiado jóven para reinar por sí mismo.

Siempre cerca de ellos, una de las personas más influyentes de Ventormenta (de la casa de nobles, principalmente), ha sido Lady Katrana Prestor.

Bolvar ha sido siempre un soldado leal, sus intenciones eran, de seguro, las mejores. Pero, como tantos otros, cayó en la trampa de Lady Prestor, quien le tenía controlado completamente.

Ciertas acciones llevadas a cabo durante su estancia en el trono no fueron las más adecuadas, y de todas ellas, Katrana, es directamente responsable.

Lady Prestor le convenció para mantener a las tropas en Ventormenta, para no partir en busca del desaparecido rey, ya que los captores podrían intentar atacar a Anduin. Bolvar comprendía que los que habían atrapado a Varian eran individuos con interés en la guerra, es decir, interés en que no hubiera una paz entre Horda y Alianza, que era, entre otras cosas, el motivo por el que Varian había partido hacia Kalimdor.

Una vez descubierta la verdad y tras el regreso del rey, Bolvar partió a comandar las tropas en su expedición a Rasganorte, con la intención de detener al Rey Exánime. Desgraciadamente, durante el asalto a la puerta de la cólera, el ataque de los no muertos de Putress acabó con la vida de Fordragon.

Es muy curioso que Blizzard no haya desarrollado ninguna historia para este personaje más allá de los hechos que suceden en WoW. Hay quienes creen que el Caballero Negro del Torneo Argenta podría ser él. Otros creen que nos lo encontraremos en la Ciudadela Corona de Hielo, como un jefe de raid. Me animo a creer esto último, pues es un personaje que, con mucho mejor carácter que Varian (un rey al que desprecio bastante por su racismo en tiempos de necesidad), ha mantenido la Alianza unida, por lo que merece una muerte más épica (además de añadirle dramatismo a la batalla, al menos, para la Alianza). Por otro lado, las llamaradas de Alexstrasza deberían haber destruido todo lo que quedó de él, a menos que la plaga de Putress actuara muy deprisa y le diera tiempo a levantarse y huir.

Varok Saurfang era el comandante de las tropas de la Horda en la batalla de Ahn’Qiraj, siempre estuvo en Orgrimmar hasta entonces. Se ha convertido, con el tiempo, en un mito para los miembros de la Horda, y es que tenía fama de ser brutal en combate (las comparaciones con Chuck Norris son las más famosas). De él no se sabe mucho, recientemente se ha trasladado al continente de Rasganorte desde donde comanda las tropas de la Horda.

Su hijo vivía en Nagrand (se desconoce la identidad de la madre), pero tras la afrenta de Arthas, se unió a los combatientes de la Horda que viajaron al gélido páramo. Su padre le regaló su antigua armadura para la batalla de la puerta de la cólera donde tuvo peor suerte que Fordragon, ya que no murió por la plaga (dando posibilidad de reencuentro) sino que fue asesinado por el Rey Exánime, quien con frialdad le arrancó el alma del cuerpo.

Una vez más, se echa en falta una historia un poco más profunda, pero en cierto modo, él sí la tiene, pero no es la suya, sino la de su hermano, Broxigar el Rojo.

Brox fue un veterano de las Tres Guerras, fue un gran héroe en ésta última por aguantar heroicamente las hordas de demonios, sin embargo, él no lo vio así, pues fue el único superviviente de todo su ejército, para él, sobrevivir cuando todos mueren de forma noble, es un acto de cobardía.

Cuando los chamanes de la Horda detectaron una anomalía temporal en Sierra Espolón, Brox y un jóven guerrero fueron enviados a investigar. Gaskal, el jóven guerrero, murió y Brox terminó teletransportado al pasado hace 10.000 años, junto con un humano y un dragón (¿Soy el único que ve aquí parte de la historia del Ejército de las Tinieblas?).

En ese pasado, los elfos de la noche le trataron como a un animal (los orcos, al fin y al cabo, son un tanto salvajes, y más si toda su raza está a miles de años de llegar al mismo mundo que ellos). No obstante, Tyrande vio algo en él, algo que le hizo curarle y darle de comer. Brox la llamaba chamán, pues creía que sus poderes provenían de los espíritus. Brox acabó liberado, y marchó junto con otros dos viajeros, Rhonin y Krasus.

Korialstrasz influyó en los elfos para que le aceptaran y le enseñaran a combatir a la Legión Ardiente, además, Malfurion creó para él un arma mucho más poderosa que la que había usado hasta entonces, un hacha hecha de madera que cortaba como el diamante.

Cuando llegó la hora de la verdad, en la última batalla, Brox se dio cuenta de que el futuro dependía de lo que él hiciera en ese combate. También vio que sus aliados necesitaban algo más de tiempo. Sin pensarlo demasiado (al estilo orco), saltó del lomo de Soridormi y cayó a través del Pozo de la Eternidad. Llegó al mundo de la Legión Ardiente, y nada más llegar, comenzó a destrozar demonios, quería impedir que ninguno cruzara, pronto acabó sobre una pila de cadáveres combatiendo solo con su enorme hacha. No tardó en llamar la atención del mismísimo Sargeras, que se acercó a destruir al insolente intruso, Brox consiguió dar un único pero certero hachazo al demonio, haciéndole una herida, leve para su tamaño, que le distrajo los pocos segundos necesarios para que Malfurion e Illidan cerraran el portal.

La muerte de Brox no fue, en absoluto, en vano, por ello logró mucha más gloria de la que jamás habría imaginado, convirtiéndose en el primer y único mortal que hirió al titán caído.

Su historia, aunque legendaria, no llegó a ser muy conocida entre los orcos (ya que la guerra del Pozo de la Eternidad no les incumbió, para ellos, Brox, sólo fue un héroe que desapareció en una misión).

Krasus, disfrazado de chamán orco, le entregó el hacha a Thrall en el presente y le pidió que esta historia fuera conocida.

Su hermano mantiene limpio el nombre de Saurfang en honor a su hermano.

Tal vez, el hecho de conocer que su hermano salvó a todas las razas con ayuda de elfos de la noche, dragones y un humano, sea lo que hace a Saurfang un poco más inteligente que la mayoría de los orcos y respete a las demás razas.

Me resulta interesante esta historia, porque no la conocía.

julio 13, 2009

Ner’zhul

Esta vez toca un personaje famoso, del que muchos ya se sabrán la historia como el abecedario. Pero también habrá quien no la conozca… o quien solo conozca la parte “nueva” de su historia.

Me refiero a Ner’zhul.

Ner’zhul era el líder y más anciano chamán del clan Sombraluna, y uno de los personajes más famosos de la sociedad orca de entonces. Era venerado, admirado y respetado por su fuerte conexión con los espíritus (en el mundo real vendría siendo el que más se metía de la tribu) y fue lo más cercano a un líder común que los orcos tuvieron antes de formarse la Horda. Sin embargo, Ner’zhul ansiaba más poder del que tenía.

Un día, contactó con él el espíritu de su difunta pareja, Rulkan (con quien mantenía contacto habitual), le habló de la amenaza de los draenei (recordemos que, huyendo de Kil’jaeden y los suyos, Velen y los draenei se estrellaron en Draenor, el mundo de los orcos), le contó que los draenei planeaban acabar con los orcos. Finalmente, tras muchas lunas, Rulkan le condujó hasta Kil’jaeden, quien le instruyó como brujo. Aunque Ner’zhul creía estar salvando vidas y estaba obteniendo el ansiado poder… se preguntó por qué los espíritus se habían alejado de él de repente.

Ner’zhul consiguió que los clanes se unieran en un masivo ataque a los campamentos de los Draenei. Ner’zhul creía obedecer a los espíritus, pero según fue viendo a los draenei… sin alas, con un color distinto, pequeños… se dio cuenta de que Kil’jaeden no era un draenei… y de que los draenei no habían tramado ningún ataque a los orcos. Intrigado se dirigió a la montaña de los espíritus, Oshu’gun. Los espíritus le recibieron horrorizados, como a un monstruo, él no entendía… hasta que la verdadera Rulkan le explicó que Kil’jaeden le había engañado.

Ner’zhul decidió que traicionaría a Kil’jaeden, pero su aprendiz, Gul’dan, ansioso de su poder, traicionó a su maestro, revelando los planes de traición a Kil’jaeden. Kil’jaeden recompensó al aprendiz otorgándole el poder de Ner’zhul, quien quedó rebajado a un puesto desde el que no podría impedir que Kil’jaeden se hiciera con el control de los orcos. Gul’dan, arrogante, permitió a Ner’zhul conocer todos los planes del maestro, creyendo que, desde su posición, no podría hacer nada para detenerlos. Ner’zhul descubrió que, además de la brujería, Kil’jaeden planeaba obligar a los orcos a beber de la sangre del demonio Mannoroth, sabiendo que no podría convencer a los orcos, se dirigió al único orco que aún confiaría en él: Durotan, líder del clan Lobo Gélido. Sólo Durotan y su pareja, Draka, sabrían que aquella decisión que salvaría a la raza orca de la corrupción absoluta y de la extinción, fue tomada por el que es hoy un gran villano para Azeroth… el secreto moriría con ellos.

Tras la derrota de la Horda en la Segunda Guerra, los orcos fueron encerrados una vez más en su mundo, con el Portal Oscuro destruido. La destrucción del portal hirió gravemente a Ner’zhul, mientras se recuperaba, durante dos años, las guerras entre orcos se hacían cada vez más sangrientas, Teron Sanguino decidió, entonces, abrir más portales, a otros mundos, donde la sed de sangre de los orcos viles se pudiera saciar.

Ner’zhul, ya casi completamente recuperado, no tenía más que visiones de muerte (posiblemente, premoniciones de su propio destino), por ello se pintó una calavera en el rostro.Cuando llegó Teron, un ser que representaba la no muerte (el primer cadáver humano al que un nigromante insertó un alma de orco… el primer caballero de la muerte), no se sorprendió. Teron le acabó convenciendo para que abriera más portales.

Utilizó elementos que habían sido saqueados de Azeroth en el pasado, tales como el Libro de Medivh, el Ojo de Dalaran o el Cetro de Sargeras. Además, obtuvo la calavera de su difunto discípulo, Gul’dan. La calavera le otorgó un poder tal que, para abrir los portales, no la utilizó, no se deshizo de ella.

La calavera le hablaba, le prometía poder, un poder superior al de la Horda, un poder que requería traicionar, una vez más, a Kil’jaeden. La tentación fue demasiado poderosa, abrió un portal y se marchó con su gente, uno de ellos, Obris, se quejó de abandonar a la Horda, de todos los problemas que aquello podría acarrear… la explosión que le despedazó hizo que dejara de preocuparse. Ner’zhul marchó con los Sombraluna a través del portal que había abierto.

Nada más cruzar, Kil’jaeden le capturó, destruyó de todas las formas posibles (y dicen que algunas imposibles) su cuerpo, pero conservó su alma, a la que torturó hasta que prometió volver a servirle (Kil’jaeden siempre ha sido un poco inocente en este aspecto, muchos le traicionan y todos acaban castigados pero perdonados). Insertó su alma en los restos de su armadura y lo congeló en un cristal, después lo lanzó a Azeroth, donde estaría manejando a sus no muertos hasta que Arthas Menethil le liberara, otorgándole un cuerpo desde el que poder volver a traicionar a Kil’jaeden, pero esta vez, la traición acabaría con el demonio… y con todo aquello que se pusiera de por medio.

El resto de la historia creo que la conocéis… y si no… para otro rato, ya que a partir de aquí, Arthas o el Rey Exánime, se alejan mucho de Ner’zhul.

Me gustaría que en la batalla contra Arthas… éste demostrara que su alma es de orco… no se muy bien cómo… pero seguro que algo se puede hacer.

julio 12, 2009

Mogul Razdunk y Sicco Termochufe

Archivado en: Azeroth actual,Gnomos,Goblins — WindJockey @ 9:18 pm

Hoy el post trata de dos ingenieros, dos grandes ingenieros… dos locos ingenieros… ¡Mogul Razdunk y Sicco Termochufe!

La mayoría conoceréis al segundo, sí, sí, aunque el nombre tal vez no lo recordéis, pero Sicco Termochufe es el jefe final de Gnomeregan. Razdunk ya es mucho menos probable que le conozcáis… a menos que os hayáis paseado por WoWWiki o alguna página similar, pues es un personaje que tan sólo tiene historia y nunca ha aparecido en WoW, se trata del jefazo de la compañía Ventura y cia. (a estos tipos me imagino que sí les habréis visto por ahí).

Empecemos por Razdunk, ¿os parece?

Este personajillo, al que véis montado en la maquina de matar definitiva es, además, muy misterioso, y tan sólo se sabe que es raro verle fuera de ese armatoste… una descripción más detallada del artilugio es que está hecho de mitril, es muy veloz y bastante peligroso (aunque tal vez algo menos de lo que aparenta), el cañón del rifle del brazo izquierdo es del tamaño de una cabeza humana, la cabeza de dragón del brazo derecho adorna un lanzallamas. Finalmente tendríamos las cuchillas y la sierra que se sostienen en los brazos superiores. Esta armadura es muy conocida y famosa en Kezan (la isla bajo la cual se encuentra Minahonda), pero también se sabe que Razdunk la utiliza de una forma más intimidatoria que ofensiva. En combate se sabe que puede utilizar habilidades congelantes utilizando su rifle (que también puede utilizar como simple arma de fuego), tras lo cual se divertirá utilizando las distintas armas a su disposición. Si la situación se pone fea, puede intentar recurrir a un sistema de invisibilidad.

Poco más se sabe de este goblin, tan sólo cabría añadir que los príncipes del comercio no están muy contentos con él (aunque no se opondrían a la gran Ventura y cia.).

Mi comentario respecto a este tipo es que me encantaría enfrentarme a él en raid, tiene que ser una batalla muy divertida si de verdad aprovecha por completo las habilidades del traje y le sumas algún artilugio en la sala de la batalla.

Como véis, el post habría sido cortísimo, así que ahora añadiré los referente a Termochufe.

Thermaplugg

Modelo basado en el jefe final de Gnomeregan

Sicco Termochufe fue una vez un ingeniero brillante, a pesar de ser muy jóven, sus ideas eran realmente innovadoras, tenía todas las de convertirse en Gran Manitas, el puesto lo tenía ganado, además, porque era carismático, sabía anunciar sus inventos y convencer a los demás de la comunidad de que era el adecuado para el puesto. Lo cierto es que sus planes iban más allá de ser un Gran Manitas, quería llegar a ser un verdadero rey gnomo, expandir su raza más allá de las profundidades de Gnomeregan, quería que toda la zona oeste de Dun Morogh fuera suya, ¡nada le detendría!. Sin embargo, fue su mejor amigo, Gelbin Mekkatorque, quien recibió el cargo de Gran Manitas… para el consejo, Termochufe era demasiado ambicioso.

Sicco perdió la cordura después de aquello, y planeó el modo de vengarse de su amigo. Llegó a ser consejero del Gran Manitas, Sicco era un listillo, pero también era imaginativo, el tipo de gnomo al que ponen en un puesto así, claro que él no era el gnomo que debía haber sido puesto ahí. Años enteros pasó sirviendo a Mekkatorque como consejero, sin contradecir nunca la opinión del Gran Manitas, y sin aparente resentimiento. Pero cuando la horda de troggs invadió Gnomeregan, Termochufe tuvo una idea: haría caer la imagen de Mekkatorque frente a los demás gnomos, para ello convenció al Gran Manitas para que inundara Gnomeregan con la radiación de una bomba, le convenció para que viera las pocas muertes que habría como un sacrificio necesario para detener la invasión. Su plan se realizó, Mekkatorque irradió Gnomeregan.

Ahora hay rumores de que Termochufe sabía de la invasión de troggs antes de que sucediera, siendo así responsable de los actos que sucedieron después, sólo son rumores, pero Mekkatorque cree que son ciertos, de hecho, cree que Termochufe está detrás de la invasión en sí.

Ni siquiera Termochufe sabe con seguridad cómo acabó estando dentro de Gnomeregan cuando se irradió. Tampoco se sabe como sobrevivió, pues era bastante débil físicamente. Su estado actual es el mismo que el de muchos gnomos de dentro de Gnomeregan, la radiación le ha convertido en un gnomo leproso y enloquecido. La radiación mató a más gnomos que troggs, los pocos supervivientes sirven, en su locura, al autoproclamado Gran Manitas de Gnomeregan. Los demás gnomos le consideran un traidor, de hecho, está condenado a muerte por el Gran Manitas Mekkatorque y los miembros de su consejo.

Paranoico y megalomaníaco, Termochufe se encuentra en lo más profundo de Gnomeregan, maquinando absurdos planes de dominación mundial relacionados, en su mayoría, con explosivos. Todo intruso será eliminado del mismo modo que los troggs. Aunque se cree que hace poco hubo un pacto, cuyos motivos o fines se desconocen, con los enanos Hierro Negro.

Hace relativamente poco terminó su última invención, un robot de batalla bípedo comunicado con unos dispensadores de bombas dentro de su guarida. Esta armadura le convierte en el enemigo más temible dentro de Gnomeregan.

Mi comentario personal… es que es un cliché de malo: “el consejero malvado que manipula a su rey y acaba siendo líder de un ejército rebelde”. Pero también es cierto que de liberarse Gnomeregan algún día, preferiría que este gusano se escabuyera y nos lo encontráramos en algún lugar… con más nivel y una batalla más épica que simplemente apagar generadores de bombas.

julio 11, 2009

Hakkar

Archivado en: Azeroth actual,Otros dioses — WindJockey @ 1:20 pm

Hakkar es un ser poderoso, un antiguo dios de los trols del sur. Brann cree que podría tratarse de un hijo de algún Dios Antiguo o incluso de un Dios Antiguo en sí.

Su aparición se remonta a los tiempos que vinieron tras el Cataclismo, los trols del sur habían quedado divididos, en guerra constante.

Los trols siempre habían creído en un panteón de Dioses Primigenios, pero los Gurubashi se acercaron más a creer en este oscuro ser.

Hakkar oyó sus súplicas y decidió ayudarles, pero este dios tiene un precio caro, y es que es un espíritu sediento de sangre que reclama sacrificios por cualquier acción.

El pago sería un sacrificio diario. Hakkar, con esto, pretendía ir ganando poco a poco una forma corpórea, con la que se alimentaría de la sangre de todos los mortales. No tardaron mucho los Gurubashi en darse cuenta de lo que habían hecho, y se opusieron a Hakkar y a sus más fieles sacerdotes, los Atal’ai.

La guerra que vino después fue salvaje, sangrienta y mágica, dividió el imperio trol por completo. Los Atal’ai fueron encerrados en Zul’Gurub, la antigua capital del imperio. Algunos también fueron expulsados al norte, al Pantano de las Penas. Estos últimos erigieron un templo donde continuarían su labor de invocar al sangriento dios.

Ysera se percató de sus acciones, y hundió el templo en un lago con la esperanza de acabar con los que en él habitaban. Además, fue enviado un auténtico ejército de dragones verdes a vigilar aquel lugar para que los actos de los trols no se llevaran a cabo. Hubo supervivientes, por desgracia, entre ellos el líder de los trols dentro del Templo de Atal’Hakkar, Jammal’an, que profetizó que la llegada del Cazador de Almas les proporcionaría a los Atal’ai la inmortalidad.

Prepararon el ritual para invocar a Hakkar, pero en mitad de la ceremonia, un grupo de héroes irrumpió y evitó lo que podría haber sido una catástrofe.

Más adelante, los  Atal’ai descubrieron que tan sólo serían capaces de invocar avatares de Hakkar siempre y cuando estuvieran fuera de la capital, Zul’Gurub, y que sólo allí dentro podrían invocar al verdadero Hakkar. Por desgracia, parece que han tenido éxito, y es que se cree que el Cazador de Almas se encuentra en el corazón de la ciudad.

El por qué todavía no ha iniciado la destrucción del mundo se debe a que los Atal’ai le han mantenido sofocado mediante un hechizo canalizado a la vez por todos sus sacerdotes. Cada sacerdote utiliza el poder de un dios animal (o Dioses Primigenios), murciélago, pantera,  tigre, araña y serpiente. Pero sus esfuerzos, pese a tener una buena intención (mantener a Hakkar dentro de Zul’Gurub) se debilitan, y el propio Hakkar se alimenta de esa debilidad creciente.

Las serpientes aladas son también conocidas como primos de Hakkar, se cree que sus almas están ligadas.

Y eso es todo, lo cierto es que, si os fijáis, durante la preBC, nos enfrentábamos a seres verdaderamente malvados, con fines destructivos. En la Burning tenemos a Illidan, Kael’thas, Vashj, Zul’jin… y unos cuantos más que realmente no tienen ninguna intención de dominar el mundo, de esclavizar a todos los mortales o de, sencillamente, destruir el universo. En WotLK, quitando Malygos, el resto sí parecen merecer la muerte que se les da.

julio 10, 2009

Anduin Lothar

Archivado en: Guerras Primera y Segunda,Humanos — WindJockey @ 11:50 am

Sir Anduin Lothar, el León de Azeroth, fue un descendiente de los Arathi, un caballero y un campeón del Reino de Azeroth (más tarde conocido como Reino de Ventormenta) durante la Primera Guerra, además, comandó las tropas de la Alianza de Lordaeron en la Segunda Guerra.

Antes de las guerra, Lothar se crió con el jóven príncipe Llane Wrynn y con Medivh, durante su juventud, vivieron muchas aventuras juntos, esto fue hasta que Lothar se alistó en el ejército de Azeroth. Llegó a ser miembro de la Hermandad del Caballo (nombre original de la élite del ejército que después fue llamada “Caballeros de Azeroth” o “Caballeros de Ventormenta”). En ocasiones, esta élite comandaba las tropas en el frente.

Cuando los orcos invadieron Azeroth, Lothar fue uno de los que propusieron la batalla contra ellos de forma inmediata. El rey Adamant Wrynn III compartía su punto de vista, y llevó la batalla contra los orcos. Murió antes de que sucediera ningún hecho importante en esta guerra y le sucedió el rey Llane Wrynn I. El nuevo rey continuó la tarea de su padre. Durante esta época, se contuvo a los orcos en el Pantano de las Penas.

En aglún momento de la guerra, el Tomo de la Divinidad, un libro de gran importancia para los cléricos de Villanorte fue robado por una banda de ogros, liderados por Turok (Turok, ¿eh?…). Lothar fue enviado con sus tropas a las Minas de la Muerte [Inciso, Dead Mines debería traducirse como las Minas Muertas, Death Mines serían las Minas de la Muerte que Blizzard tradujo], donde se encontraban los ogros, pero fueron rápidamente superados, los supervivientes fueron encerrados para ser torturados sin más fin que una muerte muy lenta. Veinte meses pasó Lothar encerrado hasta que las tropas de Azeroth le rescataron a él y a los pocos hombres que le quedaban. Devolvió el Tomo de la Divinidad, que sería guardado en la Abadía de Villanorte. Lothar volvió a comandar las tropas después de esto.

Un día llegó Khadgar, aprendiz del buen amigo de Lothar, Medivh, le dijo, para su sorpresa, que Medivh había traicionado a los humanos, y estaba colaborando con los orcos. Tras una larga discusión en Ventormenta, un pequeño grupo en el que se encontraban, entre otros, Khadgar, Lothar y Garona, hizo una incursión en la torre de Karazhan, y lucharon contra el enloquecido mago. Medivh fue derrotado cuando Khadgar le apuñaló en el corazón a la vez que Lothar le cortaba la cabeza de un golpe de espada [Aquí no se dice, pero lo comento yo, la muerte del cuerpo en el que se encontraba Sargeras dio como resultado una gran explosión mágica, que dejó Karazhan completamente corrupta y convirtió el Paso de la Muerte en el páramo desolado que ahora es].

Desgraciadamente, la muerte de Medivh no frenó a los orcos, quienes fueron aprendiendo de los errores del pasado y estaban comandados por el despiadado Manonegra. El rey Llane I perdió la vida a manos de la espía semiorca, Garona. Ventormenta fue saqueada y destruida. Lothar fue entonces consciente de que el reino de Azeroth estaba acabado, reunió a los supervivientes de la masacre y se embarcaron (como véis, el puerto de Ventormenta no es una idea nueva) rumbo a algún destino mejor… llegaron a Lordaeron.

Ya en la corte de Lordaeron, Lothar contó su historia para que todos, incluido el rey, Terenas Menethil II, la oyeran y decidieran hacer algo al respecto. Terenas fue sabio, no hizo esperar a la gente de Lothar y reunió a los líderes de los reinos humanos cercanos para aliarse contra el nuevo enemigo. Nació así la Alianza de Lordaeron. Los altos elfos del norte, a sabiendas de que así pagarían la deuda que en su día obtuvieron al ser salvados de los trols por los humanos, enviaron grandes fuerzas de apoyo. Los enanos Martillo Salvaje también se unieron a la Alianza, ya que fueron atacados por los orcos (desconozco cómo y dónde, ya que se supone que los orcos estaban bastante más al sur). Finalmente, los enanos Barbabronce y los gnomos se unieron a dicha Alianza, al ver que los orcos se aproximaban a sus tierras.

Por su experiencia combatiendo a los orcos, y porque los líderes de las naciones humanas no confiaban en los que antaño fueron sus enemigos (esta Alianza forzada después se rompió por los miembros más débiles y desconfiados: los humanos de Gilneas y los altos elfos de Kael’thas, los elfos de sangre), tomaron por comandante a Lothar (Ventormenta era completamente neutral en los asuntos del norte). Lothar posicionó a Turalyon justo un rango por debajo, para que las tropas tuvieran un líder adecuado en caso de que él muriera. Y colocó al Almirante Daelin Valiente, a Uther el Iluminado y a Khadgar, como tenientes. La campaña de guerra fue bastante victoriosa, empujaron a los orcos al sur de Khaz Modan (reuniéndose así con Brann y Muradin Barbabronce). Asímismo, Daelin obtuvo grandes victorias en su campaña naval.

Al pie de la montaña Rocanegra (uno de los bastiones de los orcos… y a día de hoy sigue ocupado por los restos del ejército que ahora sirven a otros líderes), Lothar fue separado de su ejército, se le instó a combatir en un duelo justo contra Orgrim Martillo Maldito, jefe de la Horda. Tras una larga y agotadora batalla, Lothar cayó muerto. Se dice que Orgrim no jugó limpio y, durante el combate, un grupo de orcos de entre los que les rodeaban, atacó a  Lothar por la espalda.

Orgrim pensó que la muerte de Lothar rompería la moral de sus tropas… sucedió más bien lo contrario, el mismo Turalyon cogió la espada de Lothar y llevó a la Alianza a la victoria, avanzando lo suficiente para que Khadgar cerrase el Portal Oscuro.

Más datos acerca de Lothar serían:

Tiene una estatua en plenas Estepas Ardientes, construida por los prisioneros orcos y apuntando con la espada a modo de reto a la montaña Rocanegra.

En la expedición a Draenor que se realizó más adelante, los miembros que la componían se hicieron llamar Hijos de Lothar, el monumento del Bastión del Honor también es un monumento a todo por lo que Lothar luchó.

Su cinturón estaba expuesto como premio en la arena de Orgrimmar… Varian Wrynn lo recuperó durante sus aventuras.

Por último y quizás el dato añadido más importante, su espada. Quel’Zaram (llamada así por Medivh, en Thalassiano significa Espada magna). Se cree que esta espada acabó en manos de Nefarian, quien la modificó y corrompió hasta convertirla en Ashkandi, Espada magna de la Hermandad. Se supone que la Hermandad hace referencia a la gente de Lothar y, además, el objeto lleva las iniciales A.L. en el mango, como dice su descripción. Sin embargo, en libros y datos posteriores, Blizzard nunca ha hecho referencia a Alduin Lothar al hablar sobre la Ashkandi.

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