Es posible que, leyendo historias concretas sobre personajes, lugares o eventos, haya quien se pierda. Por ello he pensado hacer un mapa, una línea temporal que resuma la historia de Warcraft. No es completa, ni mucho menos, pero desde luego será una ayuda para los que decidan aventurarse en las páginas de la historia de Azeroth.
El mundo de Azeroth nace hace más de diez mil años. Los Titanes, seres colosales casi omnipotentes, crearon unas formas de vida basadas en la roca, el objetivo de estos seres era proteger el planeta. Los Titanes trabajaron duro, consiguiendo varios tipos de terráneos, pero surgió una complicación, unos seres parasitarios, llamados Dioses Antiguos, afectaron a los terráneos, les infectaron, les maldijeron. La Maldición de la Carne convertía a todas las criaturas de piedra en seres vivos, así, los grandes terráneos pasaron a ser gigantes, los terráneos medianos se convirtieron en Vrykul y, posteriormente, en humanos. Los más pequeños, enanos y gnomos, no despertaron hasta mucho más adelante.

Hace casi exáctamente 10.000 años, Azeroth era un mundo formado por una única masa de tierra llamada Kalimdor, el enorme continente albergaba miles de formas de vida, algunas desarrollaron inteligencia. Por un lado estaban los elfos de la noche (kal’dorei, “hijos de las estrellas”), quienes aprendieron pronto que el bosque era un aliado poderoso, y que la naturaleza albergaba secretos mágicos que podían ser utilizados para el combate, la sanación o, simplemente, la protección de sus ciudades. Los kaldorei tenían, además, un vínculo con los Aspectos, seres de aspecto dracónico que tenían la obligación de proteger la vida sobre el planeta en ausencia de los Titanes. Por otro lado estaban los trols, seres más simples, que optaban por una vida de cacería y Dioses Primitivos con formas animales. Ambas razas estaban enfrentadas, aunque el conflicto habitual consistía en un ataque de los trols a las ciudades de los elfos, cosa que no solía acabar en mucho más que un par de heridos y, a veces, algún muerto. En el centro del continente existía un gran lago, con grandes capacidades mágicas, era conocido como el Pozo de la Eternidad. Los trols no utilizaban la magia, no más allá de sus ritos tribales. Los elfos no fueron tan cautelosos…

Una parte de la sociedad élfica de entonces rechazaba el uso de esas formas de magia puras, era una sociedad que tendía a adorar a Elune y a Cenarius, representantes de la luz de la Luna y de la naturaleza. Otra parte optaba por estos poderes mágicos, y terminaron siendo expulsados de las ciudades principales por estas diferencias de opinión. Los elfos que optaron por la magia pura (arcana), se transformaron físicamente en seres de piel más clara y ojos azules, se llamaron a sí mismos quel’dorei, “hijos de noble nacimiento” o “altonatos”, terminaron siendo llamados elfos nobles. Lo que estos elfos no sabían era que la magia que utilizaban atraía la atención de un ser maligno, un titán oscuro, Sargeras.
Azshara, reina de los elfos de la noche y, posteriormente líder del movimiento altonato, no quería renunciar a la magia a pesar de estar sufriendo la visita de demonios de la Legión Ardiente. Todo esto desembocó en una guerra entre elfos de la noche, elfos nobles y demonios. Illidan, hermano de Malfurion (uno de los principales dirigentes de los elfos de la noche) traicionó a los suyos para obtener un poder que Azshara le había prometido. Sin embargo, en la batalla final, Illidan estuvo del lado de Malfurion y se consiguió cerrar el Pozo de la Eternidad. Esto provocó una gran explosión mágica que, posteriormente, fue conocida como el Cataclismo.

El Cataclismo partió el mundo en dos grandes trozos y pequeños islotes dispersos. El continente del oeste, hogar de los elfos de la noche, conservó el nombre de Kalimdor. El continente del este, hogar de los expulsados altonatos (que, por falta de magia pura y por exposición a magia vil terminaron convirtiendose en sin’dorei, elfos de sangre), hogar de la mayoría de las tribus de trols y hogar de los humanos (cuya época de aparición exacta se desconoce), fue llamado por estos últimos: Reinos del Este. El Cataclismo despertó a dos razas de terráneos que, en ese momento, se vieron afectados por la Maldición de la Carne, los enanos y los gnomos. Otra raza nació del Cataclismo, los naga, altonatos que se hundieron en las profundidades del océano y, en vez de morir, se adaptaron gracias a la ingente cantidad de magia del ambiente, entre ellos, Azshara. El punto central del antiguo Kalimdor, ahora situado entre los dos continentes, contiene una tormenta gigante conocida como la Vorágine (el Maelstrom en inglés). En las islas centrales surgieron dos razas cuya procedencia es desconocida, los goblins y los pandaren.

Azeroth estaba bastante tranquilo, exceptuando las guerras entre humanos y trols que llevaron a la alianza entre los reinos humanos del norte y el reino de los elfos nobles. Sin embargo, en Draenor, un planeta salvaje habitado por una única raza inteligente cuyas creencias chamanísticas tendían a la paz, se estrelló una nave que provenía de Argus. En su interior, los draenei y su profeta, Velen, habían huído de su planeta natal al ser tomado por Sargeras, los draenei que decidieron servirle pasaron a ser conocidos como los Eredar, y los dos principales líderes de esta nueva y despiadada raza, Kil’jaeden y Archimonde, perseguirían a sus ex-congéneres hasta aniquilarlos. La llegada de Kil’jaeden a Draenor provocó la corrupción demoníaca de los orcos, Ner’zhul, causante de ésta, terminó convertido en el Rey Exánime, un traidor de la Legión Ardiente que tampoco respetaba las vidas de los mortales si estas se interponían entre él y el poder. La Horda vil que nació de ahí, invadió Azeroth, y sus tranquilos habitantes tuvieron que combatirla. La batalla entre humanos, enanos y elfos nobles contra los orcos y us mercenarios ogros y goblins, terminó, tras dos grandes guerras (la Primera y la Segunda), con una derrota de los orcos que les llevó de vuelta a Draenor, que para entonces ya se había convertido en Terrallende, un despojo de planeta con los días contado.

No todos los orcos se conviertieron en orcos viles, un clan, el clan Lobo Gélido sobrevivió, acabó en Azeroth, pero el racismo de los humanos hacia cualquier ser mínimamente similar a un orco vil y la poca paciencia de los propios orcos, las guerras se continuaron. Finalmente, un humano cuyo cuerpo había sido destruido por sus mejores amigos para expulsar al gran demonio (Sargeras) que habitaba en él, se presentó antes los líderes de las distintas razas, les instaba a viajar al viejo Kalimdor, a acercarse al olvidado Árbol de la Vida, a defenderlo del inminente ataque de la Legión Ardiente. Sólo unos pocos fueron sabios, pero esos pocos consiguieron detener el avance de las tropas demoníacas que habría condenado Kalimdor, fue un pacto entre Horda y Alianza, fue una tregua que, ahora, casi no se conserva.

Y cuatro años después de eso, el mundo sigue amenazado por Dioses Elementales, Dioses Antiguos, el Rey Exánime con una Plaga que representa la muerte de todo aquello que esté vivo, el constante miedo al regreso de la Legión Ardiente y la creciente desconfianza de líderes como Varian Wrynn y Garrosh Grito Infernal sobre el pacto entre Horda y Alianza; todo esto, hace que el mundo necesite héroes, valientes que se enfrenten, en solitario o en grupo, contra todas las amenazas. Aquí empieza, el Mundo de Warcraft.
muy buena la historia
io empeze a jugar desde el WC3 asi k no entendia mucho pero esto aclaro algunas dudas:D
Comentario por alberto — mayo 5, 2010 @ 5:54 am |